¿Estamos a las puertas de un verano atípico? Este fin de semana las calles de San Sebastián eran la viva estampa de un frío y desapacible día de otoño.
No en vano, el último mes de mayo ha sido el más frío desde 1995. Y dicen los entendidos, que los veranos suelen ser frescos después de las primaveras frías.
Saltaba la alarma la pasada semana tras hacerse público el informe de la cadena francesa Météo donde vaticinaba una época estival fresquita, lluviosa y con más tormentas de lo normal.
Inmediatamente, las agencias meteorológicas reaccionaban. Para la española, el verano de 2013 «será seco y caluroso». Eso sí, admite que puede ser «un poco más frío».
Los presagios del canal galo Météo, a todas luces pesimista para la mayoría de organismos especializados, ha coincidido sin embargo con la voz de reputadas instituciones, tal como la Administración Nacional para la Atmósfera y el Océnano de EEUU (NOAA), o el Met Office británico, quienes auguran un verano frío y húmedo.
De momento, recoge este 3 de junio de 2013 el diario El Mundo, muchas cosechas se han arruinado, y la primavera, en algunos casos, está siendo una continuación del invierno.
A una primavera fría le sucede un…
El informe de Météo concluía que los estíos son fríos en un 70% cuando la primavera también lo es. Y este verano hay un 70% de posibilidades de que el verano resulte bastante frío para toda Europa Occidental.
La cuestión es aclarar si, como dice Météo, la primavera gélida y húmeda nos dejará sin verano. Eso ocurrió en España en 1977.
En los años 70, recuerda el meteorólogo José Antonio Maldonado, al menos la mitad de la década tuvo veranos frescos y lluviosos.
En 1997, las medias de junio, julio y agosto fueron de 17,8ºC, 21ºC y 21,3ºC, respectivamente, en la capital de España.
Y añade para los amantes de la estadística, que en1988, el verano propiamente dicho no empezó hasta el 7 de julio, el día de San Fermín.
Ese junio tuvo 15 días de lluvia y julio arrancó de una manera muy similar. En cualquier caso -remarca Maldonado- «veranos atípicos siempre los ha habido… No tienen nada que ver con el cambio climático, que no es otra cosa que la tendencia global a subir las temperaturas».
Y mientras el mes de mayo ha sido criminal para la huerta, recoge en otra información el diario madrileño, ha destrozado melonares y hortalizas en Madrid, o retrasado otros cultivos como la fresa en Huelva, la Agencia Española de Meteorología apunta, que aunque fuera cierto que este verano fuera más frío, «afectaría en mayor medida el norte de Europa.
En España se notaría poco, quizá algo en la cornisa cantábrica o en Galicia, pero no sería tan grave».
Pendientes de las previsiones
Entre tanto, el sector del turismo se muestra escéptico. Los touroperadores reconocen que de momento las reservas están bastante por debajo que otros años en estas fechas. Ahora, aventurar la causa se antoja arriesgado. ¿El clima?, o ¿la crisis?
En todo caso, hay expertos para quienes el informe francés no es exactamente un brindis al sol.
«La primavera lluviosa -razona Ángel Rivera, exportavoz de la Aemet- hace que la humedad del suelo sea muy grande, por lo que una parte de la energía solar se emplea para evaporar el agua contenida antes de que los rayos del sol puedan calentar el suelo y aumentar la temperatura atmosférica».
Pero como en cualquier otra materia, en cuestiones del tiempo hay de todo como en botica, y hoy, el actual portavoz de la Agencia Española, Alejandro Lomas, se inclina a poner las cosas en su contexto:
«Los últimos seis años, el verano se ha adelantado y comenzaba en mayo o principios de junio. Eso ha dado la percepción de que el calor tiene que empezar pronto. Pero lo de este año es casi más normal».
