El fenómeno anual que desafía a salud y medio ambiente

España entra en la canícula: el asedio del calor extremo y su explicación astronómica

Del 15 de julio al 15 de agosto, España atraviesa el tramo más caluroso del año, con noches tropicales y máximas que superan los 35 ºC

La canícula veraniega en España
La canícula veraniega en España. PD

En pleno verano, cuando muchos sueñan con refrescarse en la playa o en la piscina, España se enfrenta a la temida canícula.

Este período, comprendido entre el 15 de julio y el 15 de agosto, marca tradicionalmente el tramo más caluroso del año en nuestro país. Las temperaturas máximas suelen superar los 35 ºC durante el día y las mínimas rara vez bajan de los 20 ºC, regalándonos esas famosas «noches tropicales» en las que conciliar el sueño se convierte en un deporte de riesgo para muchos.

La canícula no es solo una cuestión de calor intenso. Es un fenómeno meteorológico y astronómico profundamente arraigado en la cultura popular y científica.

Pero, ¿por qué se produce precisamente en estas fechas?

¿Qué tiene que ver la posición de la Tierra respecto al Sol?

Y, sobre todo, ¿cómo afecta esta ola de calor constante a nuestro entorno y nuestra salud?

El porqué del calor extremo: una explicación desde las estrellas

Aunque pueda parecer que la canícula es simplemente “lo peor del verano”, su origen va mucho más allá del termómetro. El término proviene del latín canicula, diminutivo de “canis” (perro), haciendo referencia a la estrella Sirio —la más brillante de la constelación Can Mayor—, que antaño aparecía en el cielo coincidiendo con este periodo. Los antiguos egipcios creían que su salida heliaca (cuando Sirio volvía a ser visible junto al Sol al amanecer) anunciaba las inundaciones del Nilo… y también una etapa de calor sofocante.

En la actualidad, los astrónomos saben que el fenómeno tiene más relación con la inercia térmica del planeta que con Sirio. Tras semanas de intensa radiación solar desde el solsticio de junio, el suelo y los mares acumulan tanto calor que incluso cuando los días comienzan a acortarse ligeramente, la atmósfera sigue recalentándose. Además:

  • Los cielos suelen estar despejados y apenas hay lluvias.
  • Predominan los vientos flojos o ausentes.
  • Las masas de aire cálido se mantienen en altura.

Este cóctel atmosférico convierte a España —y especialmente a su mitad sur e interior— en un auténtico horno natural durante estos treinta días.

Impacto ambiental: cuando los ecosistemas sudan la gota gorda

La canícula no solo pone a prueba nuestra paciencia; también estresa gravemente al medio ambiente. El estrés hídrico acecha a cultivos esenciales como olivos, viñas o cereales, que ven reducida la disponibilidad de agua justo cuando más lo necesitan. La falta de lluvias y las altas temperaturas aceleran la evaporación y pueden llevar a:

  • Disminución del rendimiento agrícola.
  • Reducción alarmante del caudal en ríos y embalses.
  • Pérdida de biodiversidad local por alteración de ciclos reproductivos y migratorios.
  • Aumento exponencial del riesgo de incendios forestales, uno de los grandes temores estivales en nuestro país.

Por si fuera poco, estos fenómenos favorecen la degradación del suelo. La erosión avanza sin vegetación protectora ni humedad suficiente para sostener el terreno.

Salud bajo presión: cuando el cuerpo grita “basta”

Soportar temperaturas extremas no es gratis para nuestro organismo. Durante la canícula, los golpes de calor son una amenaza real: cuando el cuerpo pierde su capacidad para regularse debido al exceso térmico, pueden aparecer síntomas como mareos, desmayos o incluso fallos orgánicos severos.

Otros riesgos habituales incluyen:

  • Deshidratación: La sudoración excesiva sin reposición adecuada puede tener consecuencias graves.
  • Problemas respiratorios: El aire seco y cargado de contaminantes agrava patologías previas como asma o bronquitis.
  • Trastornos del sueño: Las noches tropicales dificultan el descanso reparador, afectando al estado de ánimo y la concentración diurna.
  • Aumento del estrés y problemas mentales: La Organización Mundial de la Salud reconoce que el calor extremo puede aumentar irritabilidad, ansiedad e incluso episodios depresivos.

Los más vulnerables ante este asedio térmico son niños pequeños, ancianos y personas con enfermedades crónicas o cardiovasculares. Los hospitales suelen ver incrementadas las consultas por afecciones relacionadas con el calor durante estas semanas críticas.

Calor récords: ¿estamos ante una nueva normalidad climática?

El año 2025 ha traído consigo un fenómeno inquietante: las temperaturas extremas han llegado antes incluso de lo habitual. En ciudades como Madrid ya se han superado los días cálidos habituales para todo el verano antes incluso del inicio oficial de la canícula. Este adelanto confirma una tendencia preocupante: los veranos españoles son cada vez más largos e intensos debido al cambio climático.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha activado avisos por máximas cercanas o superiores a los 40 ºC en regiones como Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha. Las noches tampoco dan respiro; muchas mínimas no bajan de los 22 ºC.

Todo apunta a que deberemos acostumbrarnos a una canícula cada vez más dura… ¡y cada vez menos puntual!

Anécdotas científicas y curiosidades “caniculares”

  • En la Antigua Roma se recomendaba no iniciar guerras ni grandes empresas durante este periodo porque “hasta los dioses estaban demasiado cansados para ayudar”.
  • La palabra “canicular” se ha utilizado en literatura para describir ambientes sofocantes o situaciones tensas… ¡incluso cuando no hace calor!
  • En Egipto antiguo marcaban el inicio del año con la llegada simultánea del Sol y Sirio al amanecer; así sabían cuándo venía lo peor (del calor).
  • El récord absoluto de temperatura registrado oficialmente en España durante la canícula fue en Montoro (Córdoba), con unos escalofriantes 47,6 ºC.
  • Los científicos han comprobado que incluso animales urbanos como las palomas ajustan sus horarios para evitar moverse en las horas centrales durante este periodo.
  • En Japón existe un término específico para las noches extremadamente calurosas e incómodas: “tropical nights”, igual que aquí… pero allí tienen aire acondicionado hasta en las paradas del autobús.

No queda más remedio que aceptar: durante estas semanas somos todos parte de un gran experimento veraniego… donde sobrevivir sin derretirse es todo un arte nacional.

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