Según cifras oficiales, en China quedan unos 1.600 ejemplares en libertad y otros 290 viven en cautividad en todo el mundo
La osa panda Mei Lan, que nació en cautiverio en el museo de Atlanta (EEUU) ya ha llegado a China, junto a un ejemplar macho, como parte de un programa para la reproducción y estudio de una especie.
«Mei Lan» se quedará para siempre en Sichuan y sus celadores esperan que su proceso de adaptación sea rápido y sin traumas. Todo va al detalle: hasta aprenderá a identificar unas palabras en chino.
EL PROGRAMA MUNDIAL DE PANDAS
La devolución de los dos pandas a China, país que entrega ejemplares de esta especie en régimen de «alquiler» por altas cuantías, se produce en un momento de máxima tensión entre las dos potencias por la venta de armas de Washington a Taiwán, y entre las lágrimas de los admiradores estadounidenses de este animal en vías de extinción.
Los dos pandas, un animal que simboliza al país asiático, regresaron a China en virtud de un acuerdo bilateral que estipula que Pekín retiene la propiedad de los pandas adultos y su descendencia, que deben regresar al país asiático a los dos años de edad.
China acordó prolongar este periodo por dos años más en el caso de Tai Shan, que pudo permanecer todo ese periodo en el zoo de Washington, y accedió a una segunda extensión de seis meses en agosto de 2009.
LO QUE LE ESPERA AL MACHO
Después de la ceremonia de bienvenida, el macho llegará en dos horas a la base de pandas de Wolong Bifengxia, en la ciudad de Ya’an, mientras que su compañera de viaje será entregada a la base de investigación de Chengdu, la capital provincial.
Una vez instalados, explica el diario «China Daily», Tai Shan, de 4 años y medio, será recibido con la pancarta: «Bienvenido a casa».
«Un equipo de cuidadores están esperando a Tai Shan, entre ellos zoólogos, veterinarios y nutricionistas. Hemos preparado una variedad de bambú fresco para que escoja», señaló Wang Chengdong, veterinario de la base de Ya’an.
LO QUE LE ESPERA A LA HEMBRA
En cuanto a Mei Lan, en la base de Chengdu le esperan profesores de mandarín, para que la hembra se familiarice pronto con el idioma, y los responsables están buscando un «novio» para la chino-americana.
«Estamos invitando a los entusiastas de los panda a que voten al novio perfecto en un sitio web, en función de su aspecto, carácter, costumbres y sugerencias de los expertos», explicó Huang Xianming, director de gestión animal de la base.
Lo que se conoce como «diplomacia del panda» es una antigua tradición china que se remonta al siglo VII, cuando el país asiático regaló su primer espécimen a Japón en señal de buena voluntad, pero alcanzó su cúspide en 1972, cuando se empezaron a negociar el establecimiento de lazos entre China y EEUU.
Según cifras oficiales, en China quedan unos 1.600 ejemplares en libertad y otros 290 viven en cautividad en todo el mundo.
(Agencias)