Un médico, condenado a pagar 395.000 euros por una mala operación a un niño

(PD/Agencias).- El chico tenía nueve años cuando le intervinieron en La Milagrosa, en Madrid. Le dieron el alta a pesar de tener hinchado el abdomen y fiebre. Sufre una incapacidad permanente y graves lesiones hepáticas.

Un juzgado de Madrid ha condenado a un médico de la clínica La Milagrosa y a este centro madrileño a indemnizar con 395.728 euros a un niño por las lesiones que le provocó una operación de vesícula realizada en ese hospital y que podría conducirle a un trasplante hepático.

La sentencia del juzgado número 48 de Madrid señala que D.A.G, que tenía 9 años cuando sucedieron los hechos en 2003, padece como consecuencia de la intervención neurosis postraumática, afectación hepática evolutiva y alteración del tránsito intestinal, entre otras lesiones, que le han provocado una «incapacidad permanente».

Según explicaron hoy los padres del niño, Francisco Álvaro y Sara González, y el abogado, Manuel Novás, los hechos sucedieron el 18 de marzo de 2003 cuando el pequeño fue operado en el centro referido mediante la técnica laparoscópica.

Fue dado de alta incorrectamente

Dos días después fue dado de alta, a pesar de que presentaba dolor abdominal y fiebre, aseguraron.

Ante las llamadas de los padres a la clínica informando del empeoramiento del estado de su hijo, el facultativo que le atendió le prescribió paracetamol, aseguró Francisco Álvaro.

El 23 de marzo el niño fue ingresado de urgencias en el mismo centro con los síntomas agravados y fue operado de nuevo el 2 de abril de peritonitis biliar aguda.

Ante la gravedad de su estado y la carencia de UCI pediátrica en el hospital, los padres llevaron al niño al Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, donde se le diagnosticó malnutrición grave secundaria, colelitiasis, perforación de la vía biliar y peritonitis química.

No le prestaron la atención debida

La sentencia constata la falta de consentimiento informado y señala que en la primera intervención se produjo una lesión de la vía biliar y que en el postoperatorio había «indicios para sospechar que se había producido esa lesión».

Considera que el facultativo «no prestó al enfermo todos los recursos que la ciencia médica aconseja», ya que hubo un retraso en el diagnóstico de la lesión, no se realizaron las pruebas que el propio médico recomendaba y «debería haber aconsejado el traslado del paciente» si el hospital carecía de medios técnicos adecuados.

En la actualidad, el niño tiene afecciones hepáticas graves que le obligan a constantes revisiones y analíticas y podría requerir un trasplante hepático.

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