¿Qué ocurre con el sexo después del parto?

¿Qué ocurre con el sexo después del parto?

(PD/Agencias).- Una de las quejas más frecuentes que se escuchan después del parto es que las parejas encuentran que las relaciones sexuales ya no son como antes. ¿Qué sucede realmente? ¿Son ciertos esos cambios?.

Hay algo que conviene saber. La sexualidad cambia en el embarazo. Bien por causas psicológicas (el infundado temor a hacer daño al feto), bien por causas mecánicas (el volumen del abdomen obstaculiza algunas posturas para el coito).

Lo cierto es que se observa en los embarazos una disminución progresiva de las relaciones sexuales vaginales y un incremento de las extravaginales. Y mientras que se aprecia una estabilidad en las prácticas autoeróticas durante el embarazo en los hombres, se sabe que esta actividad aumenta progresivamente en las mujeres conforme avanza el embarazo (se duplican en el primer trimestre, se cuadriplican en el segundo, se multiplican por nueve en el tercero).

PERO…¿QUÉ SUCEDE DESPUÉS DEL PARTO?

Que las cosas nunca vuelven a ser las mismas que antes del embarazo. No vuelven a ser las mismas en lo referente a las relaciones de pareja. Aunque la masturbación no se ve tan afectada por el parto en ninguno de los dos sexos.

Existen varias causas que ocasionan una limitación de los contactos sexuales entre una pareja bien avenida que acaba de tener un hijo. Por una lado está la revuelta hormonal que sufre el cuerpo femenino y que tiende a ocasionar una disminución relativa de la testosterona circulante; lo que reduce la líbido en la mujer. Por otro lado está la responsabilidad que se siente hacia ese nuevo e indefenso ser que es el bebé que estresa tanto al padre como a la madre, reduciéndoles la líbido.

También existe un aumento en el número de tareas ocasionadas por el bebé, lo que incrementa el cansancio de la madre y, cada vez más, del padre. Esto reduce el impulso a mantener relaciones sexuales aunque tengan ganas. Existen cambios físicos en el cuerpo de la mujer, como puede ser los ocasionados por la lactación (con pérdidas inesperadas de leche) que pueden frenar los intentos de aproximación del varón.

Además, la dilatación de las paredes vaginales pueden disminuir las sensaciones eróticas durante el coito en ambos sexos y disminuir su atractivo hacia esa práctica.

AMAMANTAR AL BEBÉ PREDISPONE A LA ACTIVIDAD SEXUAL

Todos estos factores pueden afectar a uno o a ambos miembros de la pareja en mayor o menor medida y obstaculizar sus aproximaciones sexuales. Pero no significa que todos se den a la vez y afecten por igual a todas las personas.

Se han descrito circunstancias que permiten un inicio de las relaciones sexuales más precoces. Las mujeres que amamantan a sus hijos tienden a iniciar sus relaciones sexuales antes y con más frecuencia que las que los alimentan artificialmente.

La razón es que, para que se mantenga la lactancia, el niño debe succionar el pezón desencadenando un reflejo que mantiene altos los niveles de la oxitocina, la hormona responsable de que los conductos galactóforos se contraigan y hagan salir la leche al exterior. Pero es que la oxitocina también es la responsable inmediata del orgasmo. Por eso, el mantenimiento de niveles altos de esa hormona en la sangre predispone a las mujeres a la actividad sexual. De hecho, hay mujeres que describen orgasmos mientras amamantan a sus bebés.

Cuando pasan los tiempos en los que el bebé necesita imperiosamente la atención de sus padres, la líbido de éstos puede retomar sus niveles anteriores al embarazo. Así, pueden desear mantener relaciones sexuales con una frecuencia similar a la de tiempos anteriores.

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