Conquita de Marte

Así es la misteriosa y gigantesca nube de Marte que intriga a los científicos

La columna de color blanco y de unos 1.500 kilómetros de largo fue descubierta en septiembre y aún permanece visible

Así es la misteriosa y gigantesca nube de Marte que intriga a los científicos
Nube de Marte NASA

Marte es el cuarto planeta en orden de distancia al Sol y el segundo más pequeño del sistema solar, después de Mercurio. Recibió su nombre en homenaje al dios de la guerra de la mitología romana (Ares en la mitología griega), y también es conocido como «el planeta rojo» debido a la apariencia rojiza​ que le confiere el óxido de hierro predominante en su superficie. Marte es el planeta interior más alejado del Sol. Es un planeta telúrico con una atmósfera delgada de dióxido de carbono, y posee dos satélites pequeños y de forma irregular, Fobos y Deimos (hijos del dios griego), que podrían ser asteroides capturados similares al asteroide troyano (5261) Eureka. Sus características superficiales recuerdan tanto a los cráteres de la Luna como a los valles, desiertos y casquetes polares de la Tierra.

Una misteriosa columna de color blanco de unos 1.500 kilómetros de largo, detectada en septiembre cerca del volcán Arsia Mons de Marte, ha llamado la atención de la comunidad científica. La razón: al contrario que otras columnas visibles del mismo tipo que aparecen y desaparecen, esta ha permanecido durante meses, según informa la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), según ABC.

Así lo afirman las imágenes captadas por la cámara Mars Express, que han monitorizado el fenómeno. «Las nubes montañosas son muy comunes en Marte, pero es la longitud de la nube lo que la hace interesante», afirma Francois Forget, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) en París. «Por lo general, están más centradas en el volcán», apuntó.

Forget y sus colegas han podido descartar una descarga volcánica como la causa de la nube: ya que el Arsia Mons ha estado inactivo durante al menos 10 millones de años, y su actividad máxima se produjo incluso hace más tiempo, hace unos 150 millones de años. Con 20.000 metros de altitud, Arsia Mons es el volcán más al sur de un grupo de tres volcanes antiguos, ubicados en una meseta elevada conocida como la región de Tharsis.

Por el contrario, la formación de esta nube se debe posiblemente, según apuntan los investigadores, a una combinación de factores que son comunes en las regiones montañosas de Marte e incluso en la Tierra. Algo así como la «tormenta perfecta» de elementos y circunstancias.

Los principales componentes que forman la nube son el polvo y el aire frío. Además, las imágenes de la columna se tomaron después de que una tormenta de polvo global se disipara en Marte. «Las tormentas de polvo crean condiciones de oscuridad, reducen el calor en la superficie del planeta, pero aumentan la absorción de la radiación solar y el calor por las partículas de polvo que se encuentran en la atmósfera», explica Forget a Live Science. «Al igual que el aire tropical en la Tierra, cuando este aire inusualmente cálido se encuentra con una montaña o un antiguo volcán, como el Arsia Mons, se crea una perturbación en el aire al ser forzado a una elevación aún mayor».

En las elevaciones más altas, las temperaturas del aire son aún más frías y la atmósfera es más delgada. Por ello, cuando el aire se enfría a su punto de rocío, el agua se condensa y se forman nubes de hielo y agua.

«Dadas las condiciones, las partículas de hielo no subliman (la transición directamente del hielo al vapor de agua). Como resultado, la nube transporta hielo de agua por un largo camino, siendo constantemente renovado por el viento», concluye Forget, quien compara el fenómeno con las estelas provocadas por los aviones.

En cuanto a por qué la columna marciana es tan duradera, Forget sugiere que tiene que ver con una alta humedad previa. Cuanto más húmedo sea el aire, más probabilidades habrá de que la nube se pueda renovar en las ondas de aire a una distancia tan larga en el lado de sotavento del volcán.

«Podemos especular que antes de encontrar el volcán, el aire estaba ‘supersaturado’ con vapor de agua, de modo que una vez condensado, el hielo de agua no puede sublimarse», agrega. «El hecho de que las mismas formaciones no se hayan replicado más al norte de los otros volcanes puede ser una indicación de que el hemisferio norte está comenzando su solsticio de invierno y es típicamente un período más libre de nubes (…) El hemisferio sur, donde se encuentra Arsia Mons, está comenzando su verano».

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