Unos 300 políticos de toda España, de derechas, izquierdas y nacionalistas, están imputados por corrupción. Pues tendrían que ser muchos miles.
Desde siempre los familiares y paisanos del político español iban a la capital de provincia, Comunidad o a Madrid, a pedirle una recomendación.
Y es raro que el político no favoreciera a sus allegados dándoles, como mínimo, un puesto de trabajo público que estos agradecían donándole chorizos al protector.
Un país de chorizos y nepotismo. Antes era tolerable, pero en el mundo globalizado y competitivo actual hemos ido a la ruina con tantos familiares, conmilitones y asesores de confianza enchufados.
Ejemplo: un fiscal acusa al ex presidente del PP de Ourense, José Luis Baltar de prevaricación por contratar como asalariados, en vísperas del Congreso Popular de enero de 2010, a 115 personas…
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