Hemos visto muchas veces a los obreros de los astilleros públicos de Navantia en la Bahía de Cádiz y en otras costas españolas manifestarse con banderas de la II República para exigir carga de trabajo.
Deberían ondear la constitucional, similar a la de la I República, y vitorear a la monarquía, que trata de conseguir en los Emiratos Árabes Unidos contratos para construir buques por 3.000 millones de euros.
Ahora que el Rey pasará durante meses su durísima rehabilitación y no podrá viajar, los sindicatos más republicanos le exigen a los negociadores españoles con esos Emiratos, o con cualquier otro país posible cliente, que consigan que el Príncipe de Asturias tome su relevo.
Los obreros del naval, ocultamente monárquicos aunque no quieran admitirlo…
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