El Parlamento, que representa la democracia y la soberanía de los españoles, ha cancelado el Pleno del próximo 25 de abril acobardado por la amenaza de asedio indefinido lanzada por agitadores espontáneos, desconocidos y sin legitimidad electoral alguna.
La convocatoria de aislamiento, anunciada desde las redes de internet, que se hace coincidir con el 39 aniversario de la caída de la dictadura portuguesa, pretende disolver las Cortes y derogar la Constitución.
Los sitiadores, ultraizquierdistas o, no se sabe bien, quizás ultraderechistas, crearán luego “un nuevo modelo de organización política, económica y social, verdaderamente justo y solidario”.
La pretensión es tan loca, tan inaceptable, que sólo unos timoratos, empezando por su presidente popular, Jesús Posada…
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