EE.UU. empieza a perder en cadena secretos diplomáticos y antiterroristas como lo demuestra estos días el caso de Edward Joseph Snowden, y hace solamente tres años el de Bradley Manning.
Poseedores de información secreta, han divulgado numerosos documentos sobre diplomacia y seguridad de su país porque, dicen, su presidente Barack Obama es ya un “Gran Hermano”.
Pero perecen hacerlo pasionalmente para resolver sus propios complejos y traumas haciéndose héroes de “comic” en esta sociedad de famas al minuto en las televisiones.
El agujero provocado por Snowden es gravísimo: gracias a sus conocimientos podría reproducir parte del…
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