Las televisiones autonómicas españolas son el espejo de sus áreas de influencia, de manera que la extinción del Canal Nou valenciano es como la de una falla que arde con explosiones de cohetería que dejan entre escombros a sus 1.800 despedidos.
Canal Nou era fuego de artificio: nació en 1989 al servicio del PSOE, y muere ahora, con el PP desde 1995, sin que en ningún momento de estos 24 años informara sin manipulación de unos u otros.
Pretendía defender la identidad valenciana frente a la expansiva y absorbente identidad catalana, y para ello quiso atraer un público mayoritario, populachero y chabacano.
Con innumerables periodistas y sindicatos que callaban, comprados con prebendas, muy pocos se oponían a las consignas de quien mandaba en la Generalidad, fuera socialista o popular…
