Lo mejor que puede pasarle a España es que Israel, la ya amenazada Jordania y los países del norte de África se mantengan como freno del avance yihadista que eclosiona entre Siria, Irak y varios países que tocan el Sahara, y que tiene como objetivo cercano Marruecos.
Los llamamientos a la yihad de los sunitas más fanáticos para establecer la umma, comunidad de los creyentes, y el califato que gobierne las tierras conquistadas o atemorizadas, está llevando a muchos musulmanes de todo el mundo a combatir para volver a sus países como células más o menos durmientes, exaltados rápida y “milagrosamente”, dicen ellos.
También van desde España, donde ya se ha detenido a decenas, aunque no se sabe bien cuántos están libres y de qué apoyos disponen.
Debe recordarse que los atentados del 11M de 2004 se preparaban desde 1999, cuatro años antes de la guerra de Irak…
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