En una democracia es inaceptable que los ricos se nieguen a abonar más impuestos que los pobres y que para evitar esos pagos exijan la independencia del Estado del que forman parte desde hace muchos siglos.
Los ricos nacionalistas catalanes muerden la mano les dan de comer, porque todos los españoles, incluidos los pobres, les compran el menos sesenta por ciento de lo que producen.
También es injusto que la Constitución haya aceptado que los ricos de dos regiones ricas, la vasca y la navarra, mantengan un estatus especial que les permite recibir más de lo que entregan.
Aunque, maticemos: los ingresos y gastos regionalizados no deben medirse por la geografía, sino por el número de ricos y pobres…
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