La dimisión la semana pasada de Christiane Taubira, ministra de justicia francesa, una socióloga negra nacida en el Departamento de Ultramar de la Guyana, pone a sus conciudadanos ante el espejo para que revisen los conceptos de los que están orgullosos, la República y la nacionalidad.
Taubirá, de 63 años, rechazó las medidas antiterroristas que enmendarán la Constitución propuestas por el presidente François Hollande y el primer ministro, Manuel Valls, ambos socialistas.
Se opuso, sobre todo, a la retirada de la nacionalidad francesa a los naturalizados que estén implicados en casos de terrorismo porque, según ella, “no debemos concederle ninguna victoria ni militar, ni diplomática, ni política, ni simbólica” a los asesinos.
No valoró que conceder la nacionalidad es entregar la historia, la herencia territorial, cultural, incluyendo la arquitectónica y artística, además de los derechos sociales conquistados con enormes sacrificios, a quienes no han participado generación tras generación en la construcción de un país…
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