Hace ocho meses el Papa Francisco visitó la isla griega de Lesbos, a la que llegaban innumerables refugiados sirios, y anunció que recibiría a doce de ellos en el Vaticano para darles cobijo.
Todos sus protegidos, presentados como ejemplo de solidaridad para los demás católicos, eran musulmanes.
Por aquellas fechas Donald Trump, del que sólo unos pocos alocados creían que llegaría a presidente de EE.UU., rompía las buenas formas con groserías, aunque introducía algunas verdades: las grandes víctimas de la guerra siria eran los cristianos, a los que la administración Obama se negaba a acoger, mientras aceptaba a musulmanes.
El Papa hablaba del islam como religión de paz, y decía que el Corán no ordenaba persecuciones religiosas.
Es extraño que un papa jesuita desconozca, olvide, o no quiera recordar que el Corán es solamente parte del islam, aunque sea su base.
Asombra que no haya leído «Cien preguntas sobre el islam» entrevista con Samir Khalil Samir, jesuita egipcio, quizás el mayor experto católico en islam, profesor….
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