Posiblemente la mejor campaña publicitaria navideña en muchos años sea la actual de la empresa de embutidos Campofrío en la que aparecen personas reales con ideas opuestas u hostiles que gracias al amor y a la tolerancia han formado familias felices.
Fascistas y rojos, taurinos y antitaurinos o carnívoros y veganos y otras ideologías enfrentadas son capaces de crear sentimientos superiores a los credos; después, la habilidad publicitaria, todos unidos en paz y amor, disfrutan mientras comen los productos de la marca.
Esta campaña podría haber inspirado la parte del discurso de Felipe VI en la que pedía olvidar los enfrentamientos del pasado.
Lo que indignó a una asociación de la memoria histórica que busca abuelos fusilados en cunetas, aunque algunos de sus dirigentes tienen olvidados a sus padres en residencias y asilos. Hay nombres.
La España actual es como las familias de esa marca de embutidos…
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