Durante la toma de posesión de los presidentes estadounidenses se sigue una norma no escrita por la que unos representantes religiosos, casi siempre protestantes, oran frente a todo el país pidiéndole a Dios que bendiga el nuevo mandato.
En la Europa laica, aunque en España, Italia o Reino Unido el cristianismo se une a la política constantemente, sorprende la relación pública de los presidentes con sus iglesias y la importancia de los consejeros espirituales en las tomas de posesión.
La selección de intervinientes en las oraciones inaugurales señala el carácter del nuevo mandatario, y los seis orantes que eligió de Donald Trump se caracterizan por defender que el trabajo y el esfuerzo conducen a la riqueza material, que es fruto lógico de la espiritual.
El propio Trump es presbiteriano, rama del duro calvinismo, aunque él sea poco asceta…
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