En una inesperada cadena de tuits el ministro de Exteriores, Josep Borrell alabó esta semana el Irán de los ayatolás coincidiendo con el cuarenta aniversario de la revolución del fanático clérigo chií Ruhollah Jomeini.
Ni un solo juicio negativo sobre la dictadura islamista. Nada del terror que provoca la ausencia de libertad, la ejecución de disidentes religiosos e ideológicos, las palizas y encarcelamiento de mujeres sin velo, el ahorcamiento de homosexuales o la lapidación de adúlteras.
Es un mensaje que debe tener alguna intención, pues la política internacional se hace en las cancillerías y no en tuits a la manera de Trump.
Claro que hay menos analfabetos en el Irán actual que…
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