TODOS LOS OJOS DEL MUNDO PUESTOS EN LA CAPILLA SIXTINA

Fumata blanca o negra: la chimenea que decidirá el futuro de la Iglesia Católica

El próximo 7 de mayo comienza el cónclave para elegir al sucesor del Papa Francisco entre 133 cardenales electores

Fumata blanca chimenea del Vaticano

La muerte del Papa Francisco el pasado 21 de abril ha puesto en marcha uno de los rituales más antiguos y fascinantes de la Iglesia Católica: el cónclave. A partir del próximo miércoles 7 de mayo, 133 cardenales electores se encerrarán en la Capilla Sixtina para elegir al sucesor del pontífice argentino. Durante estos días, el mundo entero estará pendiente de una simple chimenea instalada en el tejado de la capilla, cuyo humo determinará el futuro del catolicismo.

La chimenea: mensajera silenciosa

Los Bomberos del Vaticano completaron este viernes la instalación de la famosa chimenea sobre el tejado de la Capilla Sixtina, un elemento que se ha convertido en el símbolo más reconocible del proceso de elección papal. Esta chimenea no es un simple conducto de humo, sino un sofisticado sistema de comunicación que transmitirá al mundo, a través de señales de humo, el resultado de las votaciones cardenalicias.

El sistema actual consta de dos estufas conectadas a la misma chimenea. La primera, una estufa tradicional de hierro fundido que data de 1939, se utiliza para quemar las papeletas después de cada votación. La segunda, más moderna e instalada en 2005, sirve para quemar los aditivos químicos que colorean el humo, indicando así el resultado de la votación.

El lenguaje del humo: blanco, negro y amarillo

La tradición de las fumatas se remonta al año 1800, cuando el pueblo de Roma se reunía frente al Quirinal para observar el humo producido al quemar las papeletas de los cardenales. Sin embargo, el sistema actual de colores para comunicar el resultado de las votaciones no se estableció hasta el cónclave de 1914, que culminó con la elección de Benedicto XV.

  • La fumata negra indica que la votación no ha sido concluyente. Se produce cuando ningún cardenal ha obtenido los dos tercios de los votos necesarios (88 votos en este caso). Para conseguir este color, se añaden sustancias químicas específicas que oscurecen el humo.
  • La fumata blanca, el momento más esperado, anuncia al mundo que ya hay un nuevo Papa. Se produce inmediatamente después de que un cardenal haya recibido al menos dos tercios de los votos, haya aceptado el cargo y elegido su nombre papal. En ese momento, las campanas de San Pedro comienzan a repicar, confirmando la buena noticia.
  • Existe también una fumata amarilla, menos conocida, que se utiliza únicamente como prueba técnica para comprobar el correcto funcionamiento de la estufa antes de que comience el cónclave.

Un ritual lleno de historia y anécdotas

El origen del cónclave se remonta a la Edad Media, cuando la Iglesia comenzó a formalizar el proceso de elección papal para evitar conflictos y disputas sobre la sucesión. La palabra «cónclave» proviene del latín «cum clavis», que significa «con llave», ya que los cardenales son literalmente encerrados hasta que eligen al nuevo pontífice.

El primer cónclave «moderno» se celebró en 1276, durante el papado de Gregorio X, quien implementó el proceso de aislamiento de los cardenales para evitar influencias externas. Sin embargo, la historia de las fumatas está llena de anécdotas y confusiones, pues el color del humo no siempre era evidente.

Uno de los casos más notorios ocurrió durante el cónclave de 1958, cuando el humo fue interpretado erróneamente como blanco, provocando una celebración prematura entre los fieles congregados en la Plaza de San Pedro. Para evitar estas confusiones, desde la elección de Benedicto XVI en 2005, se decidió acompañar la fumata blanca con el repique de todas las campanas de la basílica.

Curiosidades y datos sorprendentes

La química detrás de las fumatas ha evolucionado con el tiempo. Originalmente, el humo negro se conseguía añadiendo paja húmeda a las papeletas, mientras que para el humo blanco se utilizaba paja seca. Sin embargo, este método no siempre producía colores claramente distinguibles, lo que generaba confusión.

Actualmente, el Vaticano utiliza una mezcla química específica para cada color: para el humo negro se emplea una combinación de perclorato de potasio, antraceno y azufre, mientras que para el humo blanco se usa clorato de potasio, lactosa y colofonia.

La chimenea está constantemente vigilada por una cámara de los medios vaticanos, equipada con luces especiales para hacer visible cualquier humo que pueda producirse durante la noche. Esto garantiza que el mundo entero pueda presenciar el momento exacto en que se anuncia la elección del nuevo pontífice.

Durante el cónclave, se realizarán hasta cuatro votaciones diarias: dos por la mañana y dos por la tarde. Si tras tres días no hay consenso, se dará un día de descanso a los cardenales. El cónclave de 2013, en el que fue elegido Francisco, fue particularmente breve, resolviéndose en apenas cinco votaciones, tras un día y medio de proceso.

El momento del Habemus Papam

Tras la aparición de la fumata blanca, el mundo entero contendrá la respiración esperando el famoso anuncio del «Habemus Papam» desde el balcón central de la Basílica de San Pedro. El cardenal protodiácono será el encargado de pronunciar la fórmula latina que presentará al nuevo pontífice, quien aparecerá vestido ya con la sotana blanca papal.

Antes de este momento, el papa electo habrá pasado por la llamada «sala de las Lágrimas», un pequeño espacio dentro del Vaticano donde tradicionalmente el nuevo pontífice se viste por primera vez con las vestiduras papales y donde, según la tradición, muchos rompen en llanto ante el peso de la responsabilidad que acaban de asumir.

Mientras el mundo espera con expectación el inicio del cónclave, la chimenea de la Capilla Sixtina se prepara para cumplir, una vez más, su papel como mensajera silenciosa de uno de los acontecimientos más significativos para los más de 1.300 millones de católicos en todo el mundo. Una tradición centenaria que combina ritual, historia y tecnología para anunciar, con un simple color de humo, el comienzo de una nueva era para la Iglesia Católica.

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