"El Ciervo" nació con vocación de profecía, de adivinar la entraña de los nuevos tiempos y colegialmente buscar y trazar parábolas significativas en el futuro
(Nicolás Castellanos).- Estrené sacerdocio, en 1959. La inspiración fundamental era Jesús de Nazaret. Pero enseguida encontré una mediación iluminadora, pedagógica y pastoral. Esa mediación fue la revista «El Ciervo», lanzada y sostenida por la saga de las familias Gomis y Bofill, siempre es una delicia recordar a Joan, Lorenç y Joaquín Gomis y a la entrañable y lúcida Rosario Bofill, amiga del alma.
En «El Ciervo» empecé a vislumbrar otro modo de ser Presbítero entonces, «Hermano entre los hermanos», en medio de los que no cuentan en la vida.
«El Ciervo» nació con vocación de profecía, de adivinar la entraña de los nuevos tiempos y colegialmente buscar y trazar parábolas significativas en el futuro.
Esta fue la evocación primera, al oír la noticia de la muerte, de la Pascua de Joaquín Gomis. Y luego el alma se me llenó de tristeza. Había perdido un amigo, que nunca conocí.
Un maestro sabio, discreto, con cierta ironía, que te ayudaba a interpretar la nueva situación del mundo y de la Iglesia, en los tiempos de Juan XXIII, en los albores del Concilio Vaticano II y en la invernada eclesial ulterior.
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