Responder a los desafíos

La fe no es un teorema y la esperanza no es ya una ideología

"Es necesario ser capaces de olfatear hasta reconocer cada gesto de humanidad"

La fe no es un teorema y la esperanza no es ya una ideología
La fe sin obras, no es fe Osservatore

Saber reconocer los signos de la esperanza en los gestos humanísimos que el amor sabe inventar y reinventar es el deber materno de cada corazón para la alegría de cada vida

(Juan José Arnáiz).- Sólo desde la connaturalidad afectiva que da el amor podemos apreciar la vida teologal presente en la piedad de los pueblos cristianos, especialmente en sus pobres.

Pienso en la fe firme de esas madres al pie del lecho del hijo enfermo que se aferran a un rosario aunque no sepan hilvanar las proposiciones del Credo, o en tanta carga de esperanza derramada en una vela que se enciende en un humilde hogar para pedir ayuda a María, o en esas miradas de amor entrañable al Cristo crucificado» (EG 125).

Mucho de nuestra vida y de nuestras relaciones humanas pasa a través de la mirada, que logra, tal vez, decir más y mejor que las palabras. La fe no es un teorema y la esperanza no es ya una ideología, sino que es la respuesta a los desafíos, a veces tan dolorosos, de la vida.

A veces confiamos demasiado en las ideas e incluso en las «verdades de la fe» olvidando que «la verdad de la vida» es la puerta para entrar en el misterio pascual de Cristo Señor. Es necesario ser capaces de olfatear hasta reconocer con discernimiento cada gesto de humanidad en el que se esconde -como la perla en la ostra- la manifestación de una fe tanto más profunda cuanto más sufrida.

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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