Los calificativos insultantes y las amenazas ("condeno al Papa y quiero advertirle" dijo también Erdogan) suelen ser el recurso del que no tiene argumentos
(Martín Gelabert, op).-El titular es una clara alusión a la irritación que al presidente de Turquía le ha producido el uso del término «genocidio» por el Papa, en una homilía pronunciada el pasado lunes en la Basílica de San Pedro, al conmemorar el centenario del martirio armenio por parte de turcos otomanos durante la Primera Guerra Mundial.
En efecto, el presidente Erdogan ha dicho: «Cuando los políticos y los religiosos asumen el trabajo de historiadores, no dicen verdades, sino estupideces«. Como el presidente turco es un político se le puede aplicar su propio diagnóstico, pues también él hace de historiador rebajando las cifras que otros dan de un millón y medio de armenios muertos. Por otra parte, los calificativos insultantes y las amenazas («condeno al Papa y quiero advertirle» dijo también Erdogan) suelen ser el recurso del que no tiene argumentos.
Para leer el artículo completo, pincha aquí:







