Alberto Torga y Llamedo

La imbecilidad de ‘Papá Noel’

"Llamamiento a los padres sensatos"

La imbecilidad de 'Papá Noel'
Alberto Torga, columnista

Como los niños franceses tenían la costumbre de recibir juguetes el día de Nochebuena, los "preclaros jacobinos" inventaron a "papa Noel" (papá Navidad) para que les siguiera trayendo los regalos a los peques franceses

(Alberto Torga y Llamedo).- Mientras que en la tradición española los juguetes a los niños se los traían los «Reyes Magos», en la mayoría de los países de Centroeuropa,- Alemania, Austria, Suiza, Francia-, los regalos a los pequeños los ponía el Niño Jesús el día de Nochebuena debajo del árbol de Navidad. La excepción eran Holanda y Bélgica, que constituían los Países Bajos, con otra tradición.

Pero en la Francia de la Revolución, durante la época de la Convención, a fin de intentar borrar todo vestigio del cristianismo, fue abolido el calendario cristiano y se introdujo otro de nueva invención, que intentaba adaptarlo al sistema métrico decimal y eliminar del mismo las referencias religiosas cristianas.

El año comenzaba el 22 de septiembre, coincidiendo con el equinoccio de otoño, tenía 12 meses de 30 días cada uno; los meses se dividían en tres décadas de 10 días cada una, con lo que desaparecían las semanas y el descanso de los trabajadores, en lugar de ser cada siete días, era cada diez Los cinco días (seis en años bisiestos) que hacían falta para completar el año se empleaban como fiestas nacionales, todas seguidas, al final de los doce meses.

Este esperpéntico calendario fue adoptado por la Convención Nacional controlada por los «jacobinos» el 24 de octubre de 1793 y se fijó su comienzo el 22 de septiembre de 1792, fecha de la proclamación de la República, con lo que comenzó trece meses y dos días antes de ser oficialmente adoptado. El 1 de enero de 1806 o mejor en la medianoche del 31 de diciembre de 1805 (el 10 de «nivoso» del año XIV) fue abolido por Napoleón Bonaparte.

Como los niños franceses tenían la costumbre de recibir juguetes el día de Nochebuena, los «preclaros jacobinos» inventaron a «papa Noel» (papá Navidad) para que les siguiera trayendo los regalos a los peques franceses. Ese es el origen de la imbecilidad de «papa Noel».

A los niños holandeses y belgas les traía y sigue trayendo los juguetes San Nicolás (Sint Nikolaas o Sinterklaas), un obispo que viene de España, a quien acompaña un criado negro, llamado Pedro el negro (zwarte Piet), que entra en las casas por la chimenea cargado de regalos, que coloca en los zapatos que los niños han dejado la víspera del 6 de diciembre junto al fuego. El origen de esta tradición viene de que San Nicolás de Bari es el patrono de Amsterdam y los marineros volvían a casa para celebrar la fiesta,- que tiene lugar el 6 de diciembre-, y traían regalos para sus hijos.

Como durante la edad media el puerto de Amsterdam,- como otros muchos de la «Liga Hanseática»-, mantenía un intenso tráfico con los del norte de España,- especialmente con el de Bilbao, por donde salía la lana del mercado de Medina del Campo-, muchos marineros regresaban de nuestro país. Lo del criado negro que entra por las casas a través de la chimenea, pudiera ser que venga de que se pone como un deshollinador al hacer la maniobra o provenir de la creencia popular de que en España, como estuvieron los «moros» durante muchos siglos, había población de raza negra.

Cuando los holandeses de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales fundaron en 1625 en la punta sur de la isla de Manhattan en el valle del Hudson un asentamiento fortificado que llamaron Nieuw Amsterdam,- lugar estratégico para el acceso fluvial del comercio de pieles que se convertiría posteriormente en la ciudad de New York-, llevaron con ellos sus costumbres, entre ellas la de Sint Nikolaas o Sinterklaas, nombre que en la burda pronunciación angloparlante posterior se deformó en Santa Klaus.

Posteriormente la empresa Coca-Cola remodeló su figura manteniendo los colores blanco (del «alba») y rojo (de la «capa pluvial») del obispo, pero transformándola en un gordo bonachón y barbudo con gorro rojo contra el frío (en vez de la mitra) y fundiéndola,- en plena ceremonia de la confusión-, con la imbecilidad de «Papá Noel», que muchos presuntos «progres» intentan favorecer para tratar de ir borrando los vestigios cristianos de la Navidad.

Hago un llamamiento a los padres sensatos para mantener la costumbre española de los «Reyes Magos» y desechar la imbecilidad esperpéntica de «papa Noel».

Alberto Torga y Llamedo
Antiguo capellán de emigrantes en Holanda y Alemania

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

Booking.com

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído