CASO DEL SACERDOTE MIGUEL ÁNGEL BARCO

Omella reconoce que no se seculariza a un cura por tener hijos

El arzobispado de Barcelona da la razón a unos y a otros ante la petición de cárcel e inhabilitación para el cardenal Omella

Omella reconoce que no se seculariza a un cura por tener hijos

La reacción del cardenal arzobispo de Barcelona Juan José Omella, imputado por un delito de falsedad continuada de documento con agravantes, como avanzaba Periodista Digital en primicia a en la noche del 19 de junio , ha manifestado su intención de colaborar con la justicia en todo, aportando pruebas de que se hizo un juicio justo según el Derecho Canónico de la Iglesia Católica. Esto será difícil si las pruebas contundentes de la defensa demuestran que se ocultaron documentos a Roma con los cuales hubiera sido imposible condenar a Miguel Ángel Barco a la reducción al estado laical perdiendo sus prerrogativas de actuar como sacerdote, además del sueldo debido por su dedicación exclusiva. En este perjuicio causado por ocultación con malicia es en lo que se basa la Juez para llamarle a declarar como investigado.

Entra además dentro de la lógica de lo razonable que entrañará especial dificultad convencer a la Juez de que si la actuación del Vaticano y la particular actuación llena de dudas de Omella fuera práctica común en procedimientos canónicos, lo es también en el Código Penal español por el que se pide cárcel, multa e inhabilitación a Omella si es condenado por los cargos que describe la defensa de Barco. Es por ello que la Magistrada Juez Míriam de Rosa Palacio del Juzgado de Instrucción núm. Diez de Barcelona acuerda en Auto de 26 de abril de 2019: “Líbrese Comisión Rogatoria a la Ciudad del Vaticano a fin de que se remita por la autoridad judicial correspondiente una copia del expediente seguido contra el querellante Miguel Ángel Barco López y que finalizó con la resolución del protocolo 2017.1356F” (ver aquí el Auto).

Omella dijo que no se condena a un cura por tener un hijo

Contrariamente a lo que defiende Omella, la prensa española se hace eco de que se condenó al sacerdote Barco a perder su condición pública de sacerdote por tener un hijo. Sin embargo, en la reunión del abogado Vladimir Lamsdorff-Galagne con Omella y el vicario judicial de la diócesis de Barcelona el 15 de noviembre de 2017, el cardenal Omella quitó importancia al hecho de que un cura tenga un hijo, comenta a Periodista Digital Lamsdorff-Galagne.

Así, Omella le dice al Dr. Vladimir: «por tener un hijo, no lo secularizan a un. Yo creo que no… Normalmente no. Tiene que haber otras cosas. Esas otras cosas me imagino que deben estar, porque si no, no hacen esto por un hijo. Cuantos… perdón, algunos sacerdotes, pues han tenido esa debilidad, tienen un hijo, hemos conocido, yo conozco alguno. Y siguen ejerciendo el ministerio. Y ellos han resuelto el tema ese. Yo creo que por eso no tiene que ser.

El cardenal Omella entiende que Barco no se defiende

Echa en cara el cardenal Omella a Barco ante su representante el abogado Lamsdorff-Galagne que «él [Barco] tampoco ha hecho por indagar, por ir a ver. Y se escuda en que le hacen una acusación infundada. Él, de alguna manera busca agarrarse donde sea. Pero él no hace nada por aclarar el tema. (…) La Congregación deben tener otros datos, -se lo digo yo, como se lo he dicho a él- “que tú no reconoces o no conoces”, no lo sé, y que yo no conozco. Yo este expediente no lo conozco. Y a mí siempre me ha extrañado que él no se haya movido».

Barco ha demostrado con pruebas del ADN realizadas al padre verdadero que él no es el padre de una supuesta hija, pero Omella critica lo uno y lo otro, el que se defienda y el que no lo haga, y defiende la indefensión a que han relegado al sacerdote: «Él se ha obcecado con el tema de la niña. Ese tema es un aviso (la acusación de paternidad), para que él reaccionase, si quería reaccionar, para que se defendiese… al final lo iban a poner todo [las cosas desconocidas de que se le acusa] y discreción no lo han puesto. A veces lo hacen un poco por discreción y por prudencia»

Omella, obsesionado por la eficiencia de su encargo de secularizar a Barco

Omella siente el apremio de que Barco acepte la condena, aún contra su conciencia y su convicción que todo el proceso de instrucción canónica ha sido defectuoso. Y siente ese apremio porque siendo un intermediario que a la Juez le puede preocupar por falta de competencia, por lo que ha pedido a Roma la entrega del expediente. La presión sobre Barco se centra en que no diga misa, amenazándole con hacer público la condena en un bando oficial: «Si él se compromete a no celebrar la misa, él no puede celebrar, pero si él no se compromete, si él lo hace, yo tengo que comunicar en el Boletín Oficial (de la Archidiócesis de Barcelona) esa comunicación, porque normalmente esto…».

El lenguaje poco articulado del cardenal refleja duda, nerviosismo y apremio, y pasa del ataque a la defensa de Barco: «Yo creo que merece todo respeto su conciencia y su persona. Entonces yo no lo voy a hacer público. Porque ahora mucha gente dirá, ¿y quién es este? aquí en Barcelona. Pero claro, si el me reta… (…) Y es más. Si él va también a Tarragona, o a Segur de Calafell, entonces tengo que hacer el comunicado al obispo de la diócesis. Y ahora lo que tengo que hacer es comunicarle, decirle (a la Santa Sede), no ha venido a firmar… mandó un abogado para ver si esto ta ta ta… Pero además diciendo que él de alguna manera quiere continuar porque es in aeternum sacerdote, y yo tendré que hacerlo… la comunicación. (…)

«Vamos a ver. Si él en su casa celebra misa, mal hecho. Allá él. Es como el cura que dice yo de noche en la parroquia me voy por ahí, nadie se entera… y dices, hombre, mal hecho. No nos hemos enterado. Se ha ido a otra ciudad fuera de Barcelona… pero le tengo que llamar inmediatamente. Como sepa que ha celebrado en algún lado, inmediatamente lo publico».

Anima para más inri al abogado Lamsdorff-Galagne a ir a Zaragoza a informarse, previniéndole sin embargo y sorprendentemente que le ocultarán la información: «Si usted va allí, y le dan unas pinceladas… que no le contarán todo, porque usted a lo mejor… dirá usted: ¡hombre, esto es otra cosa!».

El cardenal Omella, en la clausura de las Jornadas de la Asociación Española de Canonistas de 2019 señaló que él no había estudiado, aunque se lo sugirieron, Derecho Canónico porque prefería el trabajo pastoral. Algunas de sus mejores frases en esa intervención contradicen in terminis su contundencia e impersonal trato despiadado al sacerdote Barco. Dice Omella en su discurso, como informa la revista Vida Nueva: «Evangelizamos cuando aplicarnos el derecho al estilo de Jesús de Nazaret, porque a veces tenemos la tentación de pensar que tenemos la razón de todo. Y Jesús no aplicaba así las normas, el se hace así porque soy el obispo o el párroco. No, Jesús aplicaba humanidad y misericordia la norma, sin rebajar el listón de la exigencia, pero con mucho cariño. Y ahí está el arte de hacerlo, que lo tiene el papa Francisco cuando aplica ese talante de pastor, que aunque no esté de acuerdo, no te acusa y te quiere. Es lo de Jesús, ‘vete y no peques más. Nadie te ha condenado. Yo tampoco’.»

Dio unos apuntes personales de pastor para una  buena praxis: «El derecho es para el hombre y no el hombre para el derecho; hay que dedicar tiempo a la escucha, hay que dejar hablar a la gente; recuerda que Jesús es nuestro mejor abogado, míralo y pregunta qué haría él en el caso que te ocupa; trabaja para que no se corrompa el sujeto; ponte en el lugar de la persona que tienes delante: acompáñala y trátala como te gustaría que hicieran contigo; la misericordia no es el todo vale, di la verdad, que libera, pero con amor; que tu despacho no sea nunca una sala de tortura, porque el canonista está llamado a apoyar la norma no desde la frialdad, sino desde la cercanía; un abogado y juez y un derecho que no sirven al ser humano, no sirven para nada…».

Barco se ha aferrado a su sacerdocio con fuerza, y lo ha defendido persistentemente sin dejarse hundir por el agotamiento y la humillación de todo el proceso, por ejemplo en carta a Omella el 29 de septiembre de 2018 (ver aquí la carta).

El cardenal Omella menciona una supuesta rebelión de Barco contra el arzobispo de Zaragoza en 2015, desmentida por el mismo obispo de Zaragoza en la Cadena Ser Radio. Omella dice: «Y luego en aquel momento, toda la pelea que tiene con el arzobispo de Zaragoza, el actual, que le quiere quitar del pueblo y él se revela. Y ante esa rebeldía y esta salida en los periódicos, el obispo dice: hasta aquí hemos llegado. Tú no eres de esta diócesis. Tú te vas, y te quito las licencias. Aquí no vas a seguir trabajando. Estas actitudes van sumando. Yo solo conozco estas tres. Que además son públicas, y el obispo de Zaragoza me lo dijo. Todo esto llega a Roma… y lo que conozco yo de Alcalá… y hacen un sumario y dicen: con este tío no podemos contar, perdón, con este sacerdote, con esta persona no podemos continuar». Contrariamente a lo que manifiesta Omella, el Arzobispo de Zaragoza cerró el caso y reconoció la buena labor de M A Barco y que regresaba a su diócesis de Alcalá tras finalizar su omisión de Servicio con toda corrección. Y ello lo dijo públicamente en las ondas de Cadena Ser en una entrevista (escuchar aquí mp3 2’25’’ a 5’04’’)

Barco escribe al actual arzobispo de Zaragoza Vicente Jiménez desde Barcelona el 15 de diciembre de 2018: «Usted me manifestó en persona el 30 de enero de 2015, (única vez que hablé con usted y en cuestión de cinco breves minutos) que el tema sobre los presuntos abusos a un diácono en Épila, aparecido en prensa a finales de noviembre 2014, estaba cerrado, pues no había contra mi denuncia alguna civil ni canónica. El 27 de febrero 2015, usted acudió ante los micrófonos de Cadena Ser-Zaragoza, y de viva voz manifestó exactamente lo mismo. No obstante, en nuestra breve conversación del 30 de enero [de 2018], usted me dijo que “había contra mí otras acusaciones” y que bastaba con buscar en internet en fechas anteriores al escándalo del diácono de Épila. (…) Por más que buscamos en internet con mi nombre en fechas anteriores al tema diácono de Épila, lo único que aparecía eran noticias sobre varias celebraciones litúrgicas en Épila con el Misal Tridentino de San Pio V, renombrado por S.S. Benedicto XVI, como: “Forma extraordinaria del Misal Romano”. Con lo cual no fueron pocos los que relacionaron mi cese en Épila con esa cuestión, que de ser así resultaría injusto a todas luces. Y solicita en Justicia del Arzobispo que haga unas aclaraciones y ratificaciones que muestren que nunca hubo denuncia alguna contra él, y que se pidan las disculpas adecuadas a él y a todos los que se han visto afectados por estas calumnias y difamaciones, incluso extensible al papa Francisco, al que sin duda salpican (puede leerse aquí carta Barco a Arz. Zaragoza

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J Pintor Rey (Periodista Digital)

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