"Queremos celebrar al Señor pero, ¿cómo hacerlo en medio de tanto mal que, a su vez, causa tanto dolor y muerte?"
(ALC) – «Nos preocupa el socavamiento de la democracia, amenazada no por los regímenes militares de antaño, sino por la adulteración de la vida política y por la tendencia de constituirse partidos únicos en varios de nuestros países y por los altos índices de corrupción que involucran a todo tipo de funcionarios, electos o no», afirma el Mensaje de los Obispos de Centroamérica, al concluir en Panamá la reunión del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC), celebrado aquí del 26 al 30 de noviembre.
El documento expresa, además, que «Nuestra Iglesia centroamericana se debe a nuestra sociedad. En ella vemos hoy signos de esperanza en unas nuevas generaciones con acceso a la educación, en una red social creciente de organizaciones que buscan defender derechos y promover justicia. Pero, sin ánimo de ser pesimistas, vemos con profunda preocupación múltiples signos que manifiestan deterioro y oscurecen nuestro futuro como sociedades.»
Otros aspectos señalados, como motivo de análisis son «la falta de oportunidades honestas para las generaciones jóvenes que buscan, entonces, salidas a sus demandas, muchas veces al margen de la legalidad y de la moral. Nos preocupa también la violencia creciente, vinculada las más de las veces con el crimen organizado y con el narcotráfico.»
Durante el punto «Dónde estamos», del extenso texto, se plantea que «Entre lo que más nos preocupa y hasta nos angustia es el avance de un amplio programa contrario a la vida promovido por organismos internacionales, por grupos minoritarios y por algunos medios de comunicación social. Todo este complejo de nuevas y dolorosas situaciones son para nosotros fuertes desafíos para la vivencia de nuestra fe. Queremos celebrar al Señor pero, ¿cómo hacerlo en medio de tanto mal que, a su vez, causa tanto dolor y muerte?«, se preguntan los obispos, quienes durante la Asamblea eligieron la nueva directiva del SEDAD, frente a la cual queda, como presidente, monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá, para el período 2012-2016.
La reunión conmemoró los 70 años de la fundación del Secretariado Episcopal de América Central, en su servicio a los pueblos de la región, espacio en que se recordó a sus iniciadores allá por el año 1942, cuando el organismo fue fundado con motivo del Congreso Eucarístico Nacional en El Salvador, el cual logró unificar, por primera vez, a todos los obispos de Centroamérica.
La parte final del documento-resumen de los temas debatidos durante esas jornadas, «Hacia dónde vamos», expresa el agradecimiento por el pasado «en que nos llegó la fe y celebramos un pasado reciente y un presente en que vemos tantos signos de vida y esperanza entre nosotros.
«Queremos reconocer la grandeza de nuestro Dios y el don inmenso de la fe. Nos sentimos felices en la Iglesia y queremos transmitir como discípulos y misioneros el gozo del encuentro con el Señor. La escena del evangelio de los primeros discípulos concluye que ellos comenzaron después a anunciar a otros que habían encontrado al Mesías y estos después serían a su vez discípulos. Ese final de la escena nos ilumina también a nosotros que sentimos la tarea y a la vez el regalo de ser evangelizadores, de tener buenas noticias que dar; de saber, en frase del Apóstol, de quien nos hemos fiado», expresan los obispos.
El SEDAC modifica, cada cuatro años, su directiva. En el último período su presidente fue el arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes y secretario el obispo de Granada, monseñor Jorge Solórzano. En este último cargo estará ahora, junto a Ulloa, monseñor Pablo Varela, su obispo auxiliar.

