Las instalaciones de Seixalbo se convirtieron en punto de encuentro para familiares, compañeros, amigos y representantes institucionales que compartieron inquietudes y proyectos
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Jesús César Silva Méndez, el Padre Silva, fue despedido por su familia y por sus amigos como él quería: con una sencilla ceremonia religiosa en el lugar al que dedicó su vida y sus esfuerzos: Benposta, la Ciudad de los Muchachos.
Las instalaciones de Seixalbo se convirtieron en punto de encuentro para familiares, compañeros, amigos y representantes institucionales que compartieron inquietudes y proyectos con el desaparecido Jesús Silva (Ourense, 1933 – 2011). Lo cuenta X. M. R. En La Voz de Galicia.
En una Ciudad de los Muchachos donde ayer se hizo más evidente que nunca el deterioro y los estragos causados por la falta de actividad de los últimos años, se recordó la figura del sacerdote que a finales de la década de los años 50 del pasado siglo, en plena dictadura franquista, dio forma a una utopía: una sociedad democrática que daba acogida a los más desfavorecidos, brindando formación y un medio de vida a niños y jóvenes de todo el mundo que pasaron por esa «ciudad dentro de otra ciudad» que era la urbe de Seixalbo. Benposta y el Circo de los Muchachos dieron sentido a la vida de un comprometido sacerdote, Jesús Silva, que ayer fue recordado, entre otros, por Antonio Rodríguez, Vázquez Barquero, Gonzalo Iglesias Sueiro, Francisco Nóvoa, Ángel Pazos, Conde Corbal y otros muchos ourensanos que acompañaron a su familia en el funeral.


