Israel Cuchillo (Periodista Digital).-Vistalegre (Madrid). Segunda clase práctica del certamen La Oportunidad. Dos tercios de entrada.
Seis becerros de Herederos de Manuel Santos Alcalde, de juego desigual.
Sandra Moscoso (Escuela de Jerez): oreja; Joao Diogo Fera (E. de Vilafranca de Xira): palmas tras aviso; Daniel Durán (E. de Madrid): vuelta; Román Pérez (E. de Salamanca): vuelta tras aviso; José Manuel Mas (E. de Madrid): vuelta tras aviso; Patrick Villebrun (E. de Nimes): saludos tras aviso.
Saludaron en banderillas Raúl Rivero y Santiago Naranjo, ambos de la Escuela de Madrid.
Las dos actuaciones más completas de la mañana, las de Sandra Moscoso y Román Pérez, han tenido un denominador común: la suavidad. Es lo que pedían los novillos que les han tocado en suerte, dóciles como salesianas de convento. Pero cuando en el ruedo de Carabanchel han asomado embestidas más violentas, los aspirantes a torero lo han pasado mal. ¿Es que sólo les enseñan a conducir embestidas bobaliconas?
El muleteo de Sandra ha sido todo mimo a un becerro sin fuerza. A media altura, la jerezana fue afianzando al novillo en una labor de mucha técnica y oficio, en la que sobresalieron varias tandas de naturales. Sufrió una fea voltereta pero no se arredró.
El público de Vistalegre no acogió con el mismo entusiasmo el toreo de Román Pérez. Y eso que a este espigado salmantino no se le puede hacer un reproche. En su labor hubo temple, largura, una perfecta colocación… Pero faltó ese algo que provoca el olé y que convierte lo pulcro en artístico. Lo de siempre: el tópico de la sobriedad salmantica, que hoy no ha sido tópico.
Los demás novilleros no han estado como para tirar cohetes. Fera y Villebrun a duras penas han contenido con banderazos el genio de sus oponentes; Daniel Durán ha puesto toda la entrega que le faltaba a su novillo, pero sin ideas; y José Manuel Mas sólo se ha sentido en una tanda de muletazos, la última de su mecánico trasteo.