
(PD/Agencias).- Un set perdido y algunas dudas en el juego. El número dos del mundo se deshizo con ciertos problemas del australiano Alun Jones (7-5, 3-6, 6-4 y 6-1) y ahora espera rival para segunda ronda, donde se enfrentará al serbio Janko Tipsarevic, que se deshizo del estadounidense Ryan Swetting.
Ante un adversario sin ningún pedigrí, con tan sólo tres apariciones en los Grand Slam, todas en Australia y siempre gracias a una ‘wild card’ y nunca más allá de la primera ronda, el número dos del mundo se vio apurado.
El tenista de Manacor no pudo ocultar las deficiencias físicas derivadas de su rodilla izquierda, rodeada por dos vendajes, que impidieron al número dos del mundo moverse cómodo por la pista principal de Nueva York.
Nadal padeció esta dolencia en la sesión de entrenamiento del domingo. Desde entonces nunca ha entrenado con comodidad. Incluso llegó a plantearse su participación en el torneo.
«Me siento mejor que en los días pasados y espero poder entrenar en las próximas horas. Sólo he podido hacerlo durante tres horas por culpa de la rodilla», dijo aún sobre la pista.
Frente al ímpetu de Jones, que se vio ante una ocasión histórica, sufrió desde el principio. Tuvo que remontar un 4-1 ya en el primer parcial, que lo sacó adelante gracias a su bravura y mayor calidad. La situación se repitió en el segundo, que ya no pudo encauzar.
Solicitó la atención del masajista y fue atendido de la rodilla en dos ocasiones. Carlos Moyà, íntimo amigo de Nadal, no quiso explicar las causas. Pero su frase fue sintomática al preguntarle si las dificultades del de Manacor le sorprendían. Dijo que no, dejando entrever que su compañero no estaba bien.