No se desean más apagones como el de Las Palmas. Solo habrá jugadores comprometidos con la causa
El vestuario del Real Madrid es el más complicado del mundo del fútbol de élite. La entidad del club, el entorno, su directiva, la exigencia de resultados inmediatos, el repertorio de egos que comparte espacio…todo contribuye a que gestionar el cambiador sea la tarea más difícil para un entrenador. Y ya se ha cobrado múltiples víctimas en Concha Espina, pero Zinedine Zidane no quiere permitirlo.
La intención del francés es que el club no le devore, y en base a eso quiso convencer a los miembros del palco para tener plena responsabilidad en todo lo que se refiere a la parcela deportiva.
Pues bien, en un primer momento, la respuesta habría sido ‘sí’. Cansados de unos jugadores a los que creen demasiado conflictivos, habrían dado plenos poderes al entrenador.
Así lo asegura ABC, que hace referencia a la potestad absoluta de Zidane en la confección de la plantilla de de la próxima temporada. Él será el elegido para decidir altas y bajas. Para hacer esa limpia de vestuario que tanto se desea en la zona noble. Pero no solo eso.
También se pretende que ‘Zizou’ haga entrar en vereda a los jugadores. No se trata de mantenerse en constante conflicto con ellos, pero sí de hacerles entrar en razón en lo referente al esfuerzo innegociable como peaje para titularidad. Y también para actuar en el campo.
No se desean más apagones como el de Las Palmas. Solo habrá jugadores comprometidos con la causa.
En definitiva, Zidane habría conseguido lo que muchos quisieron y nunca llegaron a tener: independencia absoluta y libertad para actuar. El último precedente de esto, o al menos lo que parece más cercano, fue el de Jose Mourinho y la cosa no acabó bien. El galo tiene a su favor que la relación con los jugadores no es de enemistad, sino solo de respeto tras el cambio efectuado en la piel del galo.
Lo que esta carta blanca a Zidane puede conllevar, seguro, serán cambios en el plantel. El Real Madrid juega la carta de la reestructuración, y si la apuesta es real, deberá dar tiempo a su ejecutor para ver si finalmente da sus frutos.
