DON BALÓN

La guerra interna de Luis Enrique con la directiva está matando al Barça

Lo que se esconde detrás de las decisión del técnico azulgrana de no realizar cambios ante el Valencia

La guerra interna de Luis Enrique con la directiva está matando al Barça
La guerra interna de Luis Enrique con la directiva está matando al Barça Don Balón

El Barça realizó un esfuerzo titánico ante el Valencia para tratar de neutralizar un 0-2 que puso las cosas muy difíciles al equipo de Luis Enrique, que apenas pudo en la segunda parte anotar un gol como respuesta sin poder impedir la tercera derrota consecutiva en la Liga. Sorprendió que un partido tan físico como el de ayer, en el que los jugadores tuvieron que dejarse en el campo hasta la última gota de sudor en su intento por salvar los muebles ante el equipo levantino, Luis Enrique decidiera no hacer un sólo cambio.

Al término del partido Luis Enrique justificó así su decisión: «No he hecho ninguna sustitución porque habría sido injusto sacar a alguno de mis jugadores, han estado todos a un nivel superior que el rival. Estoy contento con la plantilla que tengo, simplemente la decisión de no cambiar era porque veía que éramos superiores al rival. Son mis decisiones, seguiré tomándolas yo». Es posible que la respuesta de Luis Enrique encierre parte de verdad, pero no es toda la verdad.

Renunciando a los cambios Luis Enrique envió un doble mensaje. Por un lado a la directiva, recordándole que no quisieron traerle refuerzos en el mercado de invierno y ahora se ve obligado a tirar con lo que tiene: un once titular de película y una plantilla muy limitada. Por otra parte, envió también un mensaje a los jugadores, que en las últimas horas, a través de sus capitanes, le han mandado claros mensajes para que deje de hacer de entrenador en las alineaciones y ponga a los mejores (en referencia a Rafinha). Luis Enrique les tomó la palabra. Puso a los mejores y los mantuvo hasta el final. Si ellos han metido al Barça en este lío, ellos tienen la responsabilidad de rescatarlo. Pero tampoco le funcionó esta táctica al técnico.

Fue un partido con muchos mensajes, pero con el mismo final que los anteriores partidos: derrota. Lo cierto es que la guerra interna de Luis Enrique con la directiva y con sus propios jugadores está acabando con las ilusiones de los socios y aficionados barcelonistas.

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