El ambiente en el Carlos Belmonte fue el de las grandes noches. El conjunto manchego, que había eliminado a dos primeras —incluido el Real Madrid—, no se intimidó ante el líder de LaLiga. Alejandro González dispuso un 5-4-1 que no fue sinónimo de repliegue: su equipo salió con descaro, velocidad y fe. La primera gran llegada fue suya, aunque Rashford —otra vez generoso en el esfuerzo— no atinó en la definición.
El partido perdió ritmo por un susto serio: Carlos Neva se marchó lesionado tras un desafortunado lance con Lamine Yamal. Entró Jesús Vallejo, que aportó una curiosa estadística al choque: él solo igualaba las Champions (2) del once azulgrana. Ironías del destino.
El Barça, sin acelerar más de la cuenta, aguardó su momento. Lo encontró al borde del descanso. Una presión alta de De Jong forzó el error de Lorenzo Aguado, Rashford devolvió la cortesía al neerlandés y éste habilitó a Lamine. El 10 azulgrana, con esa serenidad impropia de su edad, cruzó el balón para el 0-1. El Belmonte calló, consciente de que ante un rival así no se puede fallar.
Flick, precavido ante la tensión local tras una falta de Cancelo que pudo costarle la expulsión, movió piezas en el descanso. No le dio tiempo ni a ajustar las filas cuando llegó el segundo: centro al área y cabezazo de Araujo, de regreso con hambre y personalidad tras superar sus problemas de salud mental. El uruguayo lo celebró con alma: fue más que un gol, fue una reivindicación.
El 0-2 no mató al Albacete. Jefté, el héroe que tumbó al Madrid, agitó el partido con dos ocasiones que levantaron a la grada. La insistencia local tuvo premio al final, con el 1-2 de Javi Moreno, que devolvió la esperanza a un estadio en ebullición. En el último suspiro, un remate de Fran Gámez buscó la gloria, pero apareció Gerard Martín para salvar sobre la línea lo que habría sido una prórroga histórica.
El Barça, avisado, sufrió pero avanza. El Albacete, eliminado, se despide entre aplausos. Una historia copera que deja orgullo, emoción y la certeza de que el fútbol, a veces, honra a los valientes tanto como a los campeones.

