Álvaro Carreras, insistente y certero en una jugada aparentemente sin misterio, decidió por los blancos. El gallego, ausente ante el Rayo, reivindicó su oficio: lateral, defensor y atacante, en un equipo que se mostró más equilibrado, aunque sin dejar de afrontar el choque con nervio y disciplina táctica.
La primera mitad dejó a un Valencia ordenado en defensa y activo en transiciones, con Gayà y Danjuma buscando la línea de fondo y generando centros que no hallaron rematador claro. El Madrid, en cambio, tuvo que esperar encontrarse con Güler y Mbappé para abrir luces. Un remate del turco desde el extremo derecho y otro de Mbappé tras un córner quedó a punto de desnivelar la balanza, pero Dimitrievski respondió para evitar el gol.
La segunda mitad no trajo grandes cambios de dibujo. Danjuma volvió a ser una amenaza por su banda, pero la circulación madridista seguía con altibajos, y la posesión no se traducía en ocasiones claras. Los cambios llegaron tarde y con pragmatismo: Arbeloa sacó a Trent para reforzar la espalda y dio entrada a Trent, entre otros ajustes, en busca de mayor mordiente.
La acción decisiva llegó en una jugada aislada y de puro mérito. Carreras inició la arrancada en solitario, persiguió el balón entre Beltrán y Núñez, y con la derecha empujó un remate que rozó al defensor Comert antes de superar a Dimitrievski. El Valencia respondió de inmediato con una peligrosa incursión de Ugrinic y un remate de Beltrán que rozó el poste.
Con la entrada de Brahim y la continuidad de Mbappé, el Madrid encontró la sentencia en la prolongación. Un balón largo permitió a Brahim filtrarse y activar un pase para Mbappé, que cerró el partido con un gol que da aire a un conjunto blanco que mostró solidez y pegada cuando más se le exigía. Courtois no tuvo trabajo relevante, y la victoria, trabajada, subraya una nítida idea: el Madrid puede competir al más alto nivel incluso sin sus grandes referentes, gracias a la combinación de defensa sólida y respuesta rápida al contragolpe.
Como balance final, el Madrid sale del estadio con tres puntos esenciales, un recordatorio de que la clave está en el equilibrio y la precisión en el momento justo. El Valencia, por su parte, se aleja momentáneamente de la zona de descenso y deja abiertas las preguntas sobre su rendimiento y su proyecto para revertir la mala racha que atraviesa. ¿Podrá Corberán enderezar el timón en las próximas semanas? El tiempo y las ganas, una vez más, serán los mejores aliados de cada equipo.

