Los tabloides ingleses también han puesto el foco en la estadounidense Bethanie Mattek-Sands quien presenta tatuajes y pintadas negras bajo los ojos
¿Estamos en Wimbledon o en Glastonbury? se preguntan los columnistas del «Daily Mail», cuestión recogida por «El Corriere della Sera», sobre el cambio que ha dado el torneo de tenis en los últimos años, comparándolo con el fangoso terreno de Church Road del festival de música inglés.
Hace años, a Wimbledon se entraba como en la iglesia: de blanco, con elegancia, respeto y temor reverencial. En la edición de este año, son muchas las voces que apuntan a que se han «perdido las formas» en el campeonato.
De Federer, Nadal, Djokovic, Murray y compañía no hay queja, pero de las tenistas dicen que mascan chicle y llevan el pelo sucio, tatuajes y una ropa más digna de Lady Gaga que de La Catedral del tenis mundial.
De este modo, la prensa británica señala que la tenista bielorrusa Victoria Azarenka, semifinalista contra Kvitova, entra en el campo con los auriculares para la música y mascando chicle.
Venus Williams se presentó con un minivestido (diseñado por ella misma) que «parece haber salido del cesto de la ropa sucia», según el «Daily Mail».
Reseña ABC que los tabloides ingleses también han puesto el foco en la estadounidense Bethanie Mattek-Sands quien presenta tatuajes y pintadas negras bajo los ojos, como los jugadores de fútbol americano.
GRITAN COMO POSESAS
Los 105 decibelios de Maria Sharapova decrecerán con «Wimbledon NetMix», tecnología que permite a los oyentes bajar el volumen de voz de los jugadores y subir el de los comentaristas en la radio.
Disponible en el reproductor online de radio de la BBC, NetMix permite al radioyente equilibrar el volumen de los comentarios del partido con elsonido de pista.
El producto es gratuito, y su lanzamiento viene justo días después de que Ian Ritchie, director del torneo de Wimbledon, expresara lo molestos que resultan los gritos de los tenistas, tanto para el oponente como para la audiencia.
«Los jugadores pueden quejarse si creen que los gritos del oponente pueden molestarle», expresa Ritchie.
Rupert Brun, jefe de tecnología de audio de la BBC, quiso solucionar el problema tras recibir numerosas quejas de los telespectadores acerca del mal sonido que percibían.
