Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

Al Qaida en Bombay: genealogía de otra mentira

También los atentados de Bombay han sido atribuidos a una organización «yihadista» de la «órbita de Al Qaeda». Y también aquí, el espantajo de la «amenaza» «yihadista» no es más que un medio de ocultar algo más grave y siniestro: la comisión de atentados terroristas por los servicios secretos bajo la cobertura de supuestos grupos islamistas.

La ideología de la «amenaza yihadista» no sólo miente respecto a la realidad de la llamada «Al Qaida del Magreb Islámico». Sus intoxicaciones también han alcanzado a los atentados de Bombay.

Cuando se produjeron los atentados los «análisis» de circunstancia [«Primeras valoraciones sobre los atentados de Bombay» Por Javier Jordán, José Antonio Gutiérrez y Fernando M. Mañas, Publicado en Athena Assessment, No 11/08, 27 de noviembre de 2008] comenzaron el proceso de intoxicación: insinuaciones de que se trataba de elementos «yihadistas» en la «órbita de Al Qaeda», todo como en «el 11-S o el 11-M». La mención a los servicios secretos pakistaníes (ISI) era una hipótesis secundaria y considerando que los «terroristas» no son agentes de estos servicios. No se hacían afirmaciones categóricas, pero las insinuaciones eran claras. Lo «más probable» es que se tratara de un atentado «yihadista»:

El grupo que ha llevado a cabo la acción se autodenomina Deccan Muyahidin.
Hasta el momento no existía ninguna organización yihadista con este nombre. El empleo de nombres creados ad hoc es una práctica frecuente de las organizaciones yihadistas que orbitan dentro del universo ideológico de Al Qaeda. Lo más probable es que los asaltantes pertenezcan a una organización yihadista asentada en Pakistán.
No es la primera vez que los grupos yihadistas actúan en India.
(…)
Si, finalmente, estos ataques terroristas (asalto-urbano-táctico militar en toda regla) han sido planificados y ejecutados exclusivamente por terroristas, negándose toda participación del ISI paquistaní (el servicio de inteligencia), nos encontramos ante una peligrosísima evolución de las capacidades terroristas.
(…)
Conviene recordar que los principales líderes de Al Qaeda se esconden en este país. En Pakistán también operan diversos grupos radicales en la frontera con Cachemira y en la frontera con Afganistán. En la práctica una parte considerable de la zona fronteriza con Pakistán se encuentra en manos de la insurgencia yihadista cercana a los talibán. La desestabilización de Pakistán redunda en beneficio de los intereses yihadistas Por último, el deterioro de la situación en Pakistán también afectaría negativamente a la estabilidad en Afganistán y a la misión de la OTAN en aquel país.
(…)
Como resultado es fácil entender que las consecuencias estratégicas de los
ataques terroristas de Bombay serán de gran calado y, por ello, los asemejan, con las debidas distancias, a otras acciones terroristas de gran impacto internacional; por ejemplo, el 11-S o el 11-M.

Otros como el editorialista del ABC de 29-XI-2008 (¿le pedirán cuentas?) se tiraban directamente «a la piscina» inducidos por «análisis» como los arriba indicados:

De sus autores, la única certeza es que forman parte de la nebulosa del terrorismo de raíz islamista que en ocasiones se oculta bajo las siglas de Al Qaeda

En una línea parecida,y con tal de evitar la incómoda verdad (la implicación de los servicios secretos en atentados terroristas) el editorialista de El País del 28-XI-2008, insiste en la autoría «islamista»:

Todo sugiere, sin embargo, que India, acostumbrada a combatir separatismos y guerrillas locales, afronta su propio terrorismo islamista

Al mismo tiempo que se daba carta de verosimilitud a la hipótesis «yihadista», ya había elementos para considerar que detrás de los atentados estaban los servicios secretos de Pakistán, el Estado musulmán suní, aliado de Arabia Saudí y USA. Pero para algunos «análisis» esto era una hipótesis sin fundamento, porque Pakistán es el «chivo expiatorio fácil» al que la India siempre acusa apoyar a los islamistas, pero «hay quienes ven intereses políticos en esas imputaciones».

La verdad parece que es otra. El atentado no era obra «yihadistas», sino del servicio secreto de un país vecino que odia al país donde se produce el atentado.
El ministro de Interior de la India no ha podido ser más clara:

El ministro del Interior indio, Palaniappan Chidambaram, aseguró en una entrevista emitida hoy que la serie de atentados terroristas que en noviembre dejó más de 170 muertos en Bombay no pudo producirse sin la ayuda de Pakistán.
Durante la entrevista con la cadena NDTV, Chidambaram advirtió a Islamabad que tendrá que pagar un precio muy alto si se repite un crimen similar e insistió en denunciar la participación de agencias gubernamentales paquistaníes en los ataques, perpetrados al parecer por el grupo Lashkar-e-Taiba.
El ministro rechazó la postura del presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, que niega cualquier relación oficial en los atentados, y argumentó que el alcance y la sofisticación de la operación terrorista demuestran que tuvo que organizarse con ayuda de «actores estatales» en Pakistán.

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