¿Es Ramón Blanco Balín el verdadero cerebro en la red del «Clan de los Pijos»?

¿Es Ramón Blanco Balín el verdadero cerebro en la red del "Clan de los Pijos"?

(PD).- Los que le conocen dicen que siempre le ha gustado «chapotear». Ramón Blanco Balín coincidió con José María Aznar en el escalafón de los inspectores de finanzas del Estado. Durante el aznarismo llegó a ocupar una vicepresidencia en la mayor petrolera española e hizo pingües negocios con YPF en Argentina. Después, tras sonar su nombre como sustituto del ex ministro Miguel Boyer al frente de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) y no conseguir el cargo, comenzó a ejercer como directivo clave en el entramado de empresas del engominado Paco Correa.

Afirma la revista Interviú, que tiene alguna cuenta pendiente con Ramón Blanco desde que se fue al traste la operación de venta del Grupo Zeta al metalúgico Gallardo, que el inspector de hacienda leonés es una pieza clave en el entramado de lo que se conoce como el «Clan de los Pijos«.

Sólo un mes antes de las detenciones, el nombre de Blanco salió, curiosamente, de los consejos de administración de las firmas vinculadas a Correa (Hator Consulting, Osiris Patrimonial e Inversiones Kintimani) y fue sustituido en los registros por el de Pablo Crespo Sabarís, ex secretario de organización del PP gallego y hoy imputado.

Algo hace suponer que fue alertado y que el aviso procedía no del entorno de Correa, sino de alguien cercano a la investigación. Siendo de León, como el presidente Zapatero y muchos de los de su entorno, no sería raro que contase con un «buen samaritano» en La Moncloa o sus aledaños.

Según los datos registrales a los que ha tenido acceso Europa Press, Blanco Balín es administrador, socio o apoderado de más de 40 empresas. En el registro mercantil aún figura como socio en grandes empresas como Repsol YPF, Barclays Bank, Ercros, NH Hoteles, Coto Minero Cantábrico o Rústicas MBS.

EN TODAS LAS SALSAS

Son varias las operaciones ahora investigadas que llevan la firma de Blanco Balín. La que está examinando con lupa el juez Garzón es la concesión por diez años de la Oficina de Atención al Ciudadano (OAC) de Boadilla del Monte.

La operación arranca con la construcción de una treintena de locales comerciales y un aparcamiento subterráneo en la Avenida Siglo XXI de Boadilla, de los que dos se cederían para la futura OAC.

El usufructo de las parcelas por 75 años se concedió a la mercantil Rústicas MBS, la construcción de los locales corrió a cargo de Teconsa y la adjudicación de la gestión de la OAC por 506.000 euros anuales fue para Easy Concept, una de las firmas matrices de la red de Correa.

Aparentemente tres empresas independientes, pero el administrador de Rústicas era José Ramón Blanco, el mismo que figuraría como apoderado de Teconsa, y el mismo José Ramón Blanco que administraba Easy Concept a través de una interpuesta, Hator Consulting. La misma persona logró la promoción, construcción y explotación de este negocio.

Este leonés de 56 años, hijo de empresario minero, natural de Bembibre y ex alumno de los Jesuitas, es licenciado en Ciencias Económicas, auditor de cuentas e inspector de finanzas de Estado.

A finales de los 70 trabó amistad con un joven llamado José María Aznar, inspector de Hacienda como él, e incluso llegaron a escribir juntos un libro de texto en 1977 para el Centro de Estudios Financieros.

Tras la victoria electoral de Aznar en 1996, Blanco entró en la Repsol privatizada junto a Alfonso Cortina. Su nombre ha estado ligado a los consejos de administración de firmas de la envergadura de Gas Natural, Barclays, Banco Zaragozano, NH o Ercros.

En los últimos años ha descendido el caché de las empresas para las que trabaja, no así el número, unas cuarenta. Pese a las acusaciones que recaen sobre él, Blanco también tiene una cara solidaria como secretario de la ONG Ol Jogi, de “apoyo y fomento de actividades humanitarias”.

El presidente es Alberto Cortina. Blanco comparte patronato con los hijos del matrimonio Cortina-Koplowitz.

Fondos en Liechtenstein
La Audiencia Nacional investiga a instancias de la Fiscalía Anticorrupción la procedencia de los fondos en Liechtenstein de 67 españoles, acusados de defraudar 170 millones. Entre los acusados están, como publicó Interviú el 1 de diciembre pasado, el cantante Alejandro Sanz, directivos de empresas de comunicación y hasta filántropos promotores de ONG.

Los informes de la Fiscalía llevan dos únicos nombres como “colaboradores de algunos de esos inversores en la repatriación de capitales desde estructuras fiduciarias ‘off-shore’ o en la administración de tales capitales”.

Los señalados por el fiscal son Andrés Guillamot Bernardo y José Ramón Blanco Balín. Ambos comparten oficinas. Además del empresario, los informes recogen el nombre de su empresa: R. Blanco Asesores Fiscales SL.

De hecho, las oficinas de Blanco en el Edificio Britania, en la madrileña calle Guzmán el Bueno, fueron registradas el 15 de julio del pasado año en el transcurso de una operación del Juzgado Central 1 de la Audiencia Nacional.

Los funcionarios que entraron en los despachos se centraron en el volcado de datos de los ordenadores de Blanco y su socio.

A mitad de mañana, los agentes solicitaron a Blanco Balín toda la documentación referente a varias sociedades, que el empresario aseguró desconocer. El registro, que se describe en 52 páginas del sumario del caso, se prolongó todo el día.

En el despacho de Blanco los agentes no hallaron dinero. Según el auto de entrada y registro firmado por el juez Santiago Pedraz el 14 de julio de 2008, “los motivos alegados en la solicitud permiten inferir que A Guillamot Asesores y R Blanco Asesores Fiscales habrían participado de forma activa en la constitución y gestión de entidades en Liechtenstein, dedicadas a la ocultación y gestión de fondos hasta que el inversor decida disponer de ellos o repatriarlos, lo que sería constitutivo no solo de defraudación a la Hacienda Pública sino también blanqueo de capitales”.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído