Un reciente estudio de Edenred en colaboración con Savia (MAPFRE), señala que el 65 % de profesionales no desconectan tras la jornada laboral, un porcentaje que se incrementa cuando hablamos de la generación Z (66,7%) y de los millenials (71,4%).
Cabe recordar que el derecho a la desconexión digital es un derecho que acoge a todos los trabajadores por cuenta ajena y que está recogido tanto en la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derecho Digitales (LOPDGDD) como en el Estatuto de los Trabajadores. Además, es uno de los pilares sobre los que se asienta la nueva reforma laboral y, en especial, la reducción de jornada.
Entonces, ¿qué sucede? ¿Por qué los españoles seguimos pendientes del trabajo en vacaciones? ¿Es costumbre o incapacidad de desconectar? ¿Temor a sufrir represalias si no se responde?
¿Culpa del trabajador, del empresario o compartida?
Según un estudio de la UGT, durante el periodo estival los empleados llegan a recibir una media de 58 mensajes laborales por trabajador. Un dato que revela que, como mínimo, hay una de las partes que sigue sin cumplir la normativa.
“Cada día llegan más consultas, tanto de empresas como de trabajadores, sobre la aplicación de la desconexión digital. A medida que los profesionales van conociendo sus derechos también aumentan sus exigencias, pero nos tememos que, de momento, todavía existe una cultura muy arraigada de estar ‘permanentemente conectado’”, señalan desde Atico34.
Sin embargo, ¿es solo responsabilidad de la empresa? ¿Hay empleados que se mantienen conectados de forma voluntaria sin que se lo pidan sus jefes? Al final del día, es el trabajador quien tiene que conocer sus derechos respecto al control horario y a tomar las medidas legales oportunas en caso de que la empresa actúe de forma negligente.
Esto nos lleva a otros datos: el 93% de los españoles permanece conectado continuamente a internet durante sus vacaciones, principalmente desde el teléfono móvil, y en muchas ocasiones lo hace a causa del trabajo. Además, son precisamente la generación Z y los millenials los que menos se desconectan.
¿Se podría decir entonces que hoy en día estamos demasiado “conectados” como para estar concienciados acerca de la importancia de la desconexión digital?
¿Qué deben hacer empresas y empleados para lograr el descanso real?
Tal y como afirma Cristina Rincón para Revista Laborum, “El derecho a la desconexión digital no está debidamente implementado en España a través de la negociación colectiva. Resulta paradójica esta afirmación cuando es un derecho que está reconocido legalmente, si bien, las propias sombras de una legislación a todas luces deficiente, evidencian que, los que están llamados a implementar, desarrollar el derecho, no se lo hayan tomado en serio”.
Dicho de otro modo, la ley está mal hecha y por eso los empresarios no la aplican. Si a esto le sumamos la cultura del “siempre conectados”, tenemos el cóctel definitivo para que no se cumpla el derecho a la desconexión digital.
Entonces, quizá la pregunta clave no sea qué deben hacer los empresarios y los empleados, sino qué se debe hacer al nivel normativo para que se pueda garantizar una aplicación efectiva de este derecho. La próxima reforma laboral parece ser el siguiente paso.
Y sí, empresa y trabajador también deben asumir compromisos complementarios. Las compañías tienen la obligación legal y ética de garantizar entornos que respeten los tiempos de descanso. La dirección debe dar ejemplo, evitando enviar mensajes fuera de horario o durante las vacaciones.
Por su parte, los trabajadores también tienen un papel activo. Conocer sus derechos, ejercerlos y establecer límites claros en sus equipos es el primer paso. Aprender a delegar, planificar bien la salida antes de vacaciones y comunicar la indisponibilidad con claridad son medidas necesarias para proteger el descanso. Mantenerse conectado por “culpa” o por miedo refuerza un sistema que no cambia si no se desafía.

