En los últimos años, el crecimiento de las grandes fortunas en España ha sido uno de los fenómenos más notables de la economía nacional. A día de hoy, 3 de septiembre de 2025, la cifra de personas que declaran un patrimonio superior a los 30 millones de euros ha alcanzado los 865, según los datos más recientes de la Agencia Tributaria. Este dato supone un incremento del 42% desde 2018, año en el que Pedro Sánchez asumió la presidencia del Gobierno, y un alza especialmente marcada desde la entrada de Sumar en la coalición gubernamental.
El crecimiento de este grupo contrasta con la reducción de los contribuyentes en las franjas de patrimonio más bajas, lo que evidencia una polarización en la distribución de la riqueza. Mientras tanto, el patrimonio medio declarado por los contribuyentes del impuesto sobre el patrimonio ha subido un 8,9% en el último año, situándose en 4,07 millones de euros.
Radiografía de los grandes patrimonios
Las estadísticas publicadas en 2023 revelan un cambio de tendencia. Si bien en los primeros años tras la crisis de 2008 el número de superricos apenas crecía, a partir de 2020 —coincidiendo con la formación del Gobierno de coalición entre PSOE, Podemos y posteriormente Sumar— la cifra se dispara. En 2018, España contabilizaba 608 declarantes con patrimonios superiores a 30 millones de euros; en 2019 eran ya 701 y, en 2023, el salto fue hasta los 865.
El auge no es exclusivo de las grandes fortunas individuales. El patrimonio total declarado en el impuesto sobre el patrimonio alcanzó los 934.020 millones de euros en 2023, un 8% más que el año anterior. Paralelamente, la recaudación por este impuesto creció casi un 60% en el último ejercicio, hasta los 1.970 millones de euros, impulsada por las reformas fiscales y la reactivación del tributo en varias comunidades autónomas.
Factores que explican el crecimiento
El incremento de los grandes patrimonios se explica por varios factores:
- Revalorización del patrimonio inmobiliario: El valor del parque residencial español supera los 7 billones de euros, con un crecimiento del 12,2% solo en el último año. La escasez de oferta y la alta demanda sostienen la subida de precios, lo que beneficia especialmente a quienes ya poseen grandes activos inmobiliarios.
- Bonanza bursátil y fondos de inversión: El tirón de los mercados financieros ha jugado un papel clave. Las 200 mayores fortunas del país han visto crecer su riqueza un 53% respecto a los niveles prepandemia, con un avance del 16,4% solo en el último año. El auge de los fondos de inversión familiares y la internacionalización de grandes empresas han reforzado la posición de la élite económica.
- Recuperación económica post-pandemia: Tras el golpe inicial de la COVID-19, la economía española ha mostrado una recuperación notable, aunque desigual. Los sectores vinculados al turismo, la tecnología y la exportación han sido especialmente rentables para los grandes patrimonios.
Impacto de las políticas fiscales
El Gobierno de coalición ha impulsado medidas para gravar la riqueza, como el impuesto de solidaridad sobre las grandes fortunas, diseñado para anular las bonificaciones autonómicas y reforzar la equidad fiscal. Sin embargo, estos cambios han tenido un doble efecto: por un lado, han elevado la recaudación y el número de contribuyentes en regiones como Madrid y Andalucía; por otro, no han impedido que aumente el número de ultrarricos ni la concentración de la riqueza.
- En Madrid, tras años de bonificación total del impuesto de patrimonio, en 2023 se sumaron más de 10.000 nuevos contribuyentes tras la introducción del impuesto estatal.
- El 95% de la recaudación por el impuesto de grandes fortunas procede de Madrid, Andalucía y Galicia.
Desigualdad patrimonial y debate social
Mientras el número de superricos crece, la desigualdad patrimonial se intensifica. El informe de Oxfam Intermón de principios de 2025 señala que los 30 mayores milmillonarios españoles superaron los 185.000 millones de euros en 2024, un 20% más que el año anterior. A nivel global, la riqueza de los milmillonarios ha aumentado en 1,94 billones de euros en solo un año.
El debate sobre la fiscalidad de la riqueza y la redistribución de los recursos cobra así una nueva dimensión. Aunque el Gobierno insiste en su compromiso con la igualdad y el refuerzo de los servicios públicos, el auge de las grandes fortunas plantea interrogantes sobre la eficacia real de las políticas fiscales y la sostenibilidad de un modelo económico donde la concentración de la riqueza avanza a ritmo acelerado.
Perspectivas de futuro
Los expertos advierten que el crecimiento de las grandes fortunas podría moderarse si se produce un ajuste en el mercado inmobiliario o una corrección bursátil, pero no prevén un cambio de tendencia inmediato. La riqueza inmobiliaria y financiera seguirá marcando diferencias en la sociedad española mientras la economía global permanezca estable y las políticas fiscales no afronten una reforma estructural profunda.
El escenario actual invita a una reflexión sobre el equilibrio entre el incentivo a la inversión, la justicia fiscal y la cohesión social. En un país donde el patrimonio de la élite nunca había alcanzado cifras tan elevadas, la pregunta no es solo cuántos superricos existen, sino cómo afecta su auge al conjunto de la economía y la sociedad.

