En un duro golpe a la imagen internacional de España, el socialista Sánchez ha sido excluido de la minicumbre económica previa a la reunión informal de los 27 líderes europeos en el castillo de Alden Biesen.
Este foro, impulsado por el canciller alemán Friedrich Merz y la primera ministra italiana Meloni, reunió a 19 países —incluidas todas las grandes potencias europeas excepto España— para coordinar posturas sobre competitividad, simplificación regulatoria y una política comercial más ambiciosa.
La ausencia de Sánchez no es casual: evidencia el aislamiento creciente de un Gobierno marcado por su sectarismo ideológico, que antepone agendas progresistas a los intereses nacionales.
Meloni fue clara y contundente:
“La UE debe elegir: si quiere abrirse a acuerdos de libre comercio (como yo defiendo), entonces no puede regular en exceso; por eso necesita simplificar”.
Junto a Merz, celebró el relanzamiento de las relaciones germano-italianas, presentándolas como el nuevo motor de Europa, un eje pragmático que deja a España claramente al margen.
Este veto no es aislado. Mientras Merz y Meloni construyen alianzas sólidas y pragmáticas, Sánchez se alinea con posiciones minoritarias (deuda común, regularización masiva de inmigrantes) que son duramente criticadas por socios clave como Italia.
España pierde influencia en decisiones cruciales sobre el Mercado Único, energía y comercio, relegada a la periferia europea. El sectarismo y la obsesión por políticas divisivas —migración laxa, gasto descontrolado— han erosionado alianzas vitales.
Europa ya ha calado a Sánchez. El problema es que el daño de este Gobierno ya no se limita a nuestras fronteras: su postureo ideológico y su prioridad por mantenerse en el poder a cualquier precio están perjudicando gravemente la imagen y el peso internacional de España.
OTROS TEMAS, OTRAS TESIS
El marido de Begoña ha encendido las alarmas en Europa con su plan para regularizar a medio millón de inmigrantes en situación irregular.
Esta medida, aprobada mediante un real decreto sin pasar por el Congreso, solo requiere dos condiciones básicas: haber estado en España al menos cinco meses antes de solicitarla y residir aquí desde antes del 31 de diciembre de 2025.
Con un simple documento como un contrato de luz o una cita médica se puede acreditar, además de una declaración responsable sobre antecedentes penales, que no será verificada de inmediato.
Este giro contrasta con la postura del PSOE en marzo de 2024, cuando rechazaron una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para regularizar a un número similar de personas.
En esa ocasión, el portavoz socialista Luc André Diof argumentó que el marco jurídico de la UE «no permite una regularización generalizada». Abogaron por casos individuales y una «inmigración circular», enfocándose en la contratación desde los países de origen. Ahora, Bruselas ha respondido rápidamente. El comisario de Interior, Magnus Brunner, advirtió este miércoles que las decisiones nacionales no deben acarrear «consecuencias negativas» para otros Estados. «La migración es un reto compartido», destacó, recordando que un permiso de residencia no es un «cheque en blanco» para moverse por la UE.
La tensión aumenta con Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, quien adopta una postura dura respecto a la migración.
Fuentes europeas indican que Roma ve en esta regularización un riesgo potencial de flujo masivo hacia sus costas, ya sobrecargadas por llegadas irregulares. Meloni ha criticado abiertamente medidas laxas que ignoren el pacto migratorio europeo, considerando que el plan de Sánchez podría interpretarse como un desafío directo a esta normativa.
Por su parte, el PP, liderado por Alberto Núñez Feijóo, planea llevar su rechazo a Zagreb, donde se reunirán los líderes del PP europeo. Aseguran que esta acción incumple el pacto migratorio al facilitar movimientos hacia otros países.
Rechazo amplio en España y Europa
Las encuestas reflejan un notable descontento. Un sondeo realizado por Sigma Dos para El Mundo revela que el 55,1% de los españoles se opone a la regularización, incluyendo al 37% de votantes del PSOE y al 19% de Sumar. Además, el 57,5% critica la «fórmula ómnibus» del Gobierno, que mezcla medidas dispares en un decreto para evitar el paso por el Congreso. El PP califica esta medida como «imprudente» y advierte sobre el posible «efecto llamada». En cuanto a cifras, Feijóo ofreció datos confusos: afirmó que el 20% de la población es inmigrante, pero incluye al 5% ya nacionalizados. El Gobierno responde señalando que no otorga derecho a voto y acusa al PP de tergiversar la realidad.
Organizaciones como la Asociación por la Reconciliación y la Verdad Histórica (ARVH) han presentado requerimientos al Ministerio de Inclusión. Argumentan vulneraciones del principio de igualdad (artículo 14 de la Constitución), discriminación hacia quienes siguen vías legales y riesgo asociado a la entrada de delincuentes. Critican también que no se exija un certificado penal del país origen con rigor y consideran que se infringe el Derecho Comunitario al favorecer a irregulares cuando se limita la entrada en toda Europa.
| Aspecto | Requisitos actuales | Críticas de la UE y oposición |
|---|---|---|
| Acreditación de estancia | 5 meses con cualquier documento (luz, médico…) | Muy laxa, fomenta «efecto llamada» |
| Antecedentes penales | Declaración responsable, sin chequeo inicial | Permite a procesados judiciales; viola LOEX |
| Impacto en UE | Permiso de residencia con movilidad | «Consecuencias negativas» para otros países |
| Opinión pública | 55,1% en contra | Rechazo en PP (72%), Vox (84%), PSOE (37%) |
Bruselas insiste en establecer reglas claras para las regularizaciones. El nuevo Reglamento de Extranjería (RD 1155/2024) ya flexibiliza los requisitos del arraigo a dos años; sin embargo, el Gobierno ha optado por esta vía rápida desde abril hasta junio, prometiendo resolver todo en tres meses. Mientras tanto, las colas en las oficinas aumentan y las mafias del Atlántico y Mediterráneo sonríen ante esta situación. Aunque Sánchez parece acelerar su plan, hay quienes sostienen frenos desde Europa: ¿quién cederá primero en este complicado pulso migratorio?
