El Eurogrupo decidirá este viernes si acepta la petición de Grecia de prorrogar el rescate

Los ministros de Economía de la eurozona celebran este viernes a partir de las 15:00 horas una reunión extraordinaria, la tercera en dos semanas, con el fin de decidir si aceptan la petición de Grecia de prorrogar seis meses su actual programa de asistencia financiera, que expira el 28 de febrero.

Alemania ya ha manifestado su escepticismo sobre la solicitud de Atenas porque considera que no se ajusta a las exigencias del Eurogrupo. En la misma línea se encuentran países como Bélgica, Finlandia o Eslovaquia. En contraste, Francia, Italia y la Comisión han mostrado su apoyo a la petición griega.

Una respuesta negativa del Eurogrupo podría tener consecuencias muy graves para Grecia. Los analistas consideran que, sin un acuerdo, la financiación de emergencia para los bancos griegos (ELA, por sus siglas en inglés) aprobada por el Banco Central Europeo (BCE) podría agotarse tan pronto como la semana que viene y obligar a imponer controles de capital, primer paso para la salida de Grecia del euro.

En su carta para solicitar la prórroga remitida este jueves, el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, que viene defendiendo el fin de la austeridad y la renegociación de la deuda, se compromete a pagar la deuda y a no adoptar medidas unilaterales que pongan en riesgo las metas fiscales y acepta la supervisión de la troika, en lo que supone una marcha atrás en sus posiciones anteriores y un acercamiento a las exigencias del Eurogrupo.

Sin embargo, el ministerio alemán de Finanzas hizo público un comunicado apenas horas después en el que sostenía que «la carta de Atenas no es una propuesta que conduzca a una solución sustancial». «En realidad, va en la dirección de una financiación puente, sin respetar las exigencias del programa. La carta no cumple los criterios acordados por el Eurogrupo el lunes», señalaba la breve declaración.

Durante la reunión de expertos preparatoria del Eurogrupo, el representante alemán calificó de «caballo de Troya» la misiva griega. Berlín alega en concreto que no incluye un «compromiso claro» de concluir el actual programa, tampoco garantiza que se congelarán las medidas que había anunciado Atenas ni aclara cómo pretende Grecia pagar sus facturas en las próximas semanas teniendo en cuenta la caída de ingresos.

«Es por eso que la carta no se ajusta a la posición del último Eurogrupo. De hecho representa un caballo de Troya, que pretende lograr financiación puente y poner fin en sustancia al actual programa», señala el documento alemán filtrado por la delegación griega.

La posición de Berlín choca abiertamente con la del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que ha mantenido intensos contactos en las últimas horas tanto con el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, como con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, para impulsar un acuerdo.

«El presidente Juncker ve en esta carta un signo positivo que en su opinión podría sentar las bases para un compromiso razonable en interés de la estabilidad financiera en la eurozona en su conjunto», ha dicho su portavoz, Margaritis Schinas. Juncker «sólo tiene un plan A» y «su única preocupación es facilitar un acuerdo a 19», ha agregado.

Tras hacerse público el rechazo de Berlín, la canciller alemana, Angela Merkel, mantuvo una conversación telefónica «constructiva» con Tsipras en la que ambos líderes coincidieron en su voluntad de buscar una solución mutuamente aceptable para Grecia y la eurozona.

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