La pobreza está aquí. No hay trabajo ni para fregar escaleras. En España, seis de cada diez hogares tienen problemas para llegar a fin de mes, un modelo que se repite cada comunidad autónoma y que se ceba con todos los perfiles sociales: divorciados, padres con hijos menores, pensionistas y familias numerosas.
La gente sufre en carne propia el drama del paro y la ineficacia absoluta del Ejecutivo para generar confianza en una sociedad escéptica y desmoralizada.
EL 20% POR DEBAJO DE LA LÍNEA DE LA POBREZA
El Instituto Nacional de Estadística estima que la crisis ahoga ya a más del 60 por ciento de los hogares españoles. Más aún, un 20 por ciento de los ciudadanos está por debajo del umbral de la pobreza, con especial incidencia en las mujeres y en los hogares cuya persona de referencia es mayor de 65 años. El problema alcanza a todas las comunidades autónomas, si bien resultan especialmente llamativos los altos índices de Extremadura y Andalucía.
EL DATO
- Las cifras oficiales del INE se suman a los informes que proceden de Cáritas española, según los cuales la población que sufre la «pobreza extrema» es la que más aumentó en 2009. También las casas de empeño ofrecen indicios relevantes de la gravedad de la situación: en 2008, los Montes de Piedad registraron su mayor incremento de actividad de los últimos cuarenta años.
DESBORDADO POR LOS ACONTECIMIENTOS
Los datos dibujan la verdadera realidad de un país que no se pueden ocultar con ocurrencias para salir del paso o con dogmas ideológicos trasnochados. Como le advierte el editorial de ABC, Rodríguez Zapatero debería analizar con detalle estos datos y no dedicarse a culpar a la oposición, a los empresarios o a todos aquellos que no están dispuestos a aceptar las falacias que plantea un Ejecutivo desbordado por los acontecimientos.
- Cuando no hay trabajo para ningún miembro de la familia y ni siquiera se puede garantizar el mínimo vital, lo urgente es tomar medidas eficaces y no sirve de nada continuar con una retórica vacía de contenido. Es evidente que este Gobierno no está a la altura de las circunstancias, porque -como demuestran los datos del INE- la pobreza ya está aquí y la sociedad no confía en unos gobernantes incapaces.
