El gigante comercial Mondragón genera el 7,4% del PIB industrial de la comunidad

La economía vasca se queda sin su gran corporación abertzale

El grupo cooperativo que tiene el 43% de su plantilla en el País Vasco

La economía vasca se queda sin su gran corporación abertzale
Electrodomésticos Fagor. PD

Los preferentistas de Fagor y Eroski pedirán una investigación, porque dan por perdidos los 186 millones de los títulos del grupo de electrodomésticos

El gigante comercial Mondragón, que tiene el 43% de su plantilla en el País Vasco, genera el 7,4% del PIB industrial de la comunidad, donde el cese de la actividad de Fagor afectará a unos 200 proveedores.

La quiebra de Fagor Electrodomésticos puede ser la primera ficha de dominó que cae dentro de la hasta ahora Corporación Mondragón.

La forma por la que se ha optado desde el mundo cooperativo para tratar de demostrar que no habrá efecto contagio ha supuesto un varapalo enorme. Cuando antes había una gran corporación cooperativa, que era el primer grupo industrial del País Vasco y el décimo de España, ahora sólo hay «una asociación de cooperativas autónomas e independientes entre sí que se dotan de una serie de mecanismos de solidaridad compartidos», según rezan las comunicaciones oficiales que está difundiendo Mondragón.

Por tanto la razón de ser y la función de la Corporación es la defensa de «los intereses de todas sus cooperativas, mientras que la responsabilidad de gestión de los negocios recae enteramente en cada una de ellas».

Las dificultades que pueda sufrir la Corporación afectarán bruscamente a la estabilidad económica del País Vasco, ya que Mondragón supone un 3,1 por ciento del PIB de la comunidad, llegando incluso a generar el 4,2 por ciento en la antesala de la crisis, en 2008.

El Gobierno vasco ya ha tenido que reconocer en la tramitación de su presupuestos de 2014 que la caída de Fagor va a incidir en la tasa de desempleo de toda la comunidad, ya que para el próximo año estaba previsto un aumento del desempleo de 4.000 personas, a los que habrá que sumar los cerca de 2.000 trabajadores que Fagor Electrodomésticos tiene en Euskadi.

El impacto que puede generar una crisis en Mondragón sería arrollador a nivel industrial, donde el grupo representa el 7,4 por ciento. De momento, el cese de la actividad de Fagor afectará a unos 200 proveedores y prestadores de servicios que tiene la empresa en Euskadi, muchos de los cuales tendrán que ajustar sus plantillas o incluso cerrar.

La caída del fabricante de electrodomésticos es la primera gran seña de debilidad que muestra este grupo, que ya ha sabido salir airoso de otras crisis, como la que superó a finales de los años 80, cuando vivió momentos muy delicados con la entrada de España en el mercado liberalizado de la entonces Comunidad Económica Europea o superando el cierre de unas cuantas cooperativas de menor tamaño.

Hasta ahora el grupo parecía estar hecho a prueba de dificultades, transmitiendo una imagen de fortaleza y unidad casi inquebrantable. Según las ideas que promovió el sacerdote fundador del grupo vasco, José María Arizmendiarrieta, que está en proceso de beatificación, cuando las cooperativas logran buenos resultados se reparten entre los socios, pero una parte debe ir destinada a los mecanismos de solidaridad, que se usan cuando alguno de ellas se encuentra en apuros.

En base a esta solidaridad, desde Mondragón señalan que ya han aportado hasta 300 millones para respaldar a Fagor, de los que 70 millones fueron cedidos por las cooperativas en el mes de mayo. Sin embargo, el negocio es lo primero, y el grupo ya no está dispuesto a poner más dinero, a hipotecar sus inversiones y su futuro, para rescatar al famoso fabricante de electrodomésticos.

Repercusiones en el empleo

El hundimiento de Fagor afectará sin duda al tejido laboral de Euskadi, donde Mondragón supone un 3,5 por ciento del empleo total y un 8,4 por ciento del industrial.

La Corporación Mondragón ha anunciado que tratará de recolocar y prejubilar a 1.000 o 1.200 socios cooperativistas de Fagor.

Explica Camen Larrakoetxea en ‘El Economista’ que entre las opciones principales se encuentra la recolocación de estos profesionales en puestos que actualmente se están ocupando por trabajadores eventuales en otras empresas. Estas recolocaciones tendrán la cara amarga de que los trabajadores temporales que trabajan en otras cooperativas no verán renovados sus contratos.

Otra parte se resolverá poniendo en macha un proceso de prejubilaciones, mientras que los trabajadores excedentarios recibirán formación por parte de la Corporación, que se ha comprometido a ello.

El fabricante, que entrará en liquidación en las próximas semanas, cuenta con 1.630 socios. De esta forma, con todos estos planes en marcha, se podrían quedar fuera unos 600 cooperativistas, que cobrarían la prestación de Lagun Aro EPSV, la mutualidad de la Corporación.

Así, los empleados que finalmente pierdan su trabajo, recibirán a través de Lagun Aro el 80 por ciento de sus salarios durante los próximos dos años.

El proceso de recolocación será decisivo, ya que la aseguradora admitió el mes pasado que con el fondo de 35 millones no podría hacer frente a los pagos.

Al margen de Fagor, la labor de la corporación para sortear la crisis ha sido ejemplar, al menos en lo que se refiere al desarrollo del grupo en el mercado exterior. Ha logrado que el 70 por ciento de su facturación provenga del mercado internacional, un 40 por ciento de sus ingresos procedentes de las exportaciones y un 30 por ciento a través de sus fábricas en el extranjero.

 

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