Coca-Cola Iberian Partners celebra junta inmersa en una estrategia de crecimiento futuro tras el ERE

Coca-Cola Iberian Partners celebra este lunes su junta de accionistas con la mirada puesta en una estrategia de crecimiento futuro nacional e internacional tras un año marcado por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y a la espera de reabrir la planta de Fuenlabrada (Madrid) como centro de operaciones industriales y logísticas.

El embotellador único de Coca-Cola en España, presidido por Sol Daurella, abordará ante sus accionistas las cuentas anuales individuales y el informe de gestión correspondientes al ejercicio 2014, así como la ratificación de consejeros y la retribución para el ejercicio 2015, según consta en el orden del día al que tuvo acceso Europa Press.

Asimismo, a petición del accionista Fimora Inversiones, se dará información sobre el lanzamiento Masterbrand y la botella Contour 8 onzas, la nueva botella de vidrio que la multinacional ha lanzado en España, inspirada en la icónica de 1915, en la que se han invertido 50 millones de euros.

De hecho, dicha inversión se ha llevado a cabo entre Coca-Cola España y el embotellador único Iberian Partners, ya que las nuevas botellas se fabricarán todas en España. El objetivo de este nuevo lanzamiento es apoyar a la hostelería nacional para volver a la senda de un crecimiento sostenido.

La compañía celebra esta junta un mes después de que haber iniciado la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo que declaró nulo el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) presentado en enero de 2014. De esta forma, el Alto Tribunal ratificaba la sentencia de la Audiencia Nacional que ya declaró nulo hace un año el ERE, que afectaba a 1.190 trabajadores y suponía el cierre de cuatro plantas (Alicante, Asturias, Palma de Mallorca y Fuenlabrada).

VOZ PROPIA EN LA MULTINACIONAL.

El embotellador único de Coca-Cola en España, la empresa agroalimentaria más grande de capital español, afronta el futuro con voz propia en la multinacional de bebidas refrescantes y en los posibles planteamientos internacionales, tras consolidar la integración de las siete concesionarias y el cierre de plantas.

Fuentes del sector consultadas por Europa Press han explicado que si la compañía «no hubiera hecho los deberes» ahora no podría mantener su apuesta por la creación de valor para el accionista y el crecimiento orgánico e inorgánico en el mercado nacional e internacional.

Recientemente, el director general de Coca-Cola España y Portugal, Jorge Garduño, se mostró optimista de cara a este ejercicio y confió en que la multinacional regrese a la senda del crecimiento. «Este año hemos comenzado a tocar el crecimiento y esperamos terminarlo por encima del anterior, después de que los últimos cuatro años hayan sido planos», subrayó.

APUESTA POR FUENLABRADA.

En la actualidad, la compañía está inmersa en la apertura de la planta madrileña como centro de operaciones industriales y logísticas, que dará soporte a la red nacional de la compañía, y que supondrá la posibilidad de que 250 trabajadores puedan reincoporarse a sus puestos de trabajo.

Respecto a los empleados afectados por el cierre de otras fábricas que ya no existen, como las de Asturias, Palma de Mallorca y Alicante, la compañía estudia las posibilidades para su vuelta a los centros de trabajo de su misma ciudad que mantienen su actividad actualmente.

El embotellador único de Coca-Cola ha recalcado que Madrid es una «pieza clave en la estrategia» de la compañía, por lo que en la Comunidad se concentrará el 85% de toda la gestión comercial.

Pese a su apuesta por la planta de Fuenlabrada, la compañía ha tenido que solicitar la mediación de la Inspección de Trabajo para acceder a la factoría y proceder a su reapertura con el fin de cumplir con la sentencia que anulaba el ERE.

En concreto, el representente del embotellador único ha intentando en dos ocasiones, siempre acompañado por un notario, que ha dado fe de los hechos, acceder a la planta madrileña, pero los activistas sindicales les han impedido el paso a su interior.

La compañía considera que el nuevo centro de Fuenlabrada es «un proyecto pionero» que debería cumplir las expectativas de los empleados, cerrar definitivamente el conflicto laboral y encarar con garantías una etapa de crecimiento, rentabilidad y estabilidad de la compañía.

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