Inda incendia laSexta masacrando a Iglesias: "Ha sido el tonto útil y le han hecho el tocomocho"
Al principio, todos los ojos se fijaron en Borrell y Marlaska para concluir que eran los dos ministros ‘fuertes‘ del Gobierno Sánchez. Durante unas horas y por estrambótico, como Ministro de Cultura y Deportes tambien ha copado titulares Máxim Huerta ( Inda incendia laSexta masacrando a Iglesias: «Ha sido el tonto útil y le han hecho el tocomocho»).
Pero a medida que se asienta el polvo, aparecen otras realidades y la más sólida es Nadia Calviño, quien parece haber puesto condiciones para asumir el Ministerio de Economía (Xavier Sardá celebra como un ultra el Gobierno de Sánchez con un esperpéntico show).
La primera decisión está tomada: se impone a la Oficina Económica de Moncloa que pierde fuerza. Calviño es la garante ante Europa de que el nuevo Gobierno no disparará aún más el déficit y quiere tener poder para controlar a los ‘gastadores’.
Calviño sabe que las viejas peleas entre Economía y Hacienda se pueden repetir. Pero ella es plenamente consciente de que la necesidad de España de realizar un ajuste urgente de 15.000 millones de euros antes de terminar 2019 no permite alegrías. Y que, por lo tanto, las primeras batallas por el control del gasto serán decisivas.
Por eso, la nueva ministra de Economía quiere saber con quién discute y no contar con elementos colaterales que hagan aún más difícil el control de los planteamientos de gasto excesivos e inaudibles de los ministros más cercanos al partido y con mayor tentación de déficit.
Por todo ello, el Ministerio debatirá sus decisiones con el presidente Sánchez sin la voz supuestamente independiente de la Oficina Económica de Presidencia, que quedará como pura asesoría de Moncloa y no con voz propia.
Como subraya Carlos Cuesta en OKdiario este 10 de junio de 2018, Calviño quiere por todo ello evitar un exceso de contrincantes colaterales. Porque la pugna por el control del déficit será dura. Porque la reforma de las pensiones está pendiente.
Porque las tentaciones de destrozar la reforma laboral por parte de los socialistas son obvias. Y porque si todo eso avanza sin control, habrá un problema con Europa.
