¿Se imaginan un país a ritmo de Gospel? ¿Una sociedad que funcionase a ritmo de contagiosos cánticos?
Esto es lo que pensaba anteanoche sentado en el Teatre Nacional de Catalunya, junto a la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, y la Consellera de Bienestar Social, Neus Munté, a quienes pude saludar.
En el escenario el impresionante y arrastrador TGV (The Gospel Viu Cor, www.gospelviu.net) Es un extraordinario grupo de más de 80 cantantes gospel de las comarcas de Cataluña que se lo pasan bomba en el escenario disfrutando y haciendo disfrutar bajo la dirección de un hiperactivo Moisés Sala, que abandera un gospel sin fronteras. Un movimiento alegre y rejuvenecedor al que habrá que prestar mucha atención.
Si ese espíritu se encomendase a la sociedad que nos rodea, la crisis sería un viejo recuerdo de unos errores que no hay que repetir. No más que eso.
Más que nunca pensaba yo viéndoles cantar que un país (como una empresa o un equipo de fútbol) es fundamentalmente…un estado de ánimo.