Asisto en la basílica de Santa María en Mataró al sepelio de la prima hermana de mi madre Mercè Puigdevall, para todos «la Mercè». Genio y figura. Tarde soleada en la capital del Maresme.
Acudo con mi madre y hermana. Todos queríamos a la Mercè por sus ganas de vivir y su carácter indómito. Ponen en su honor la canción «My Way» de Frank Sinatra. Excelente resumen de su vida. Hizo siempre las cosas a su manera. Se divirtió lo indecible. Aunque sin duda también hizo sufrir.
(Me revelan que mi abuela Núria Puigdevall se la llevaba en taxi de ex tranquis al Paralelo barcelonés a ver las varietés. Luego la Mercè emulaba los números musicales, se descubría el pastel y la familia estigmatizaba a mi abuela. Gran mujer).