A mis tres espléndidos días de sol en Mallorca les suceden jornadas de frío y lluvia en Barcelona. Sin embargo, cuán beneficioso para el campo y cuán necesario para limpiar de contaminación el cielo urbano.
(Regreso de Mallorca contento, reencontrado con la proverbial humedad matutina, habiendo saludado a viejos conocidos y tras disfrutar de uno de los momentos más tranquilos del año en la isla).