
Sólo hicieron falta tres semanas para que Carla se camelara a Sarko. Ella estaba cerca del palco del presidente en la manifestación contra la obligatoriedad del test de ADN impuesto a los inmigrantes. Ella es muy amiga de Lauren Fabius, aspirante socialista a la presidencia. «No estoy habituada a que vengan a mí, siempre soy la que va al frente», reconoció ella.
Carla, en el teléfono, fue muy gentil, distendida y hasta sonó feliz cuando la llamó. Entonces dijo a sus amigas: «Mi respuesta activa es no hacer comentarios».
La prensa dice que se trata de una maniobra para mejorar la imagen del presidente francés, pero las amigas dicen que el romance es cierto.
