Ven la realidad más cruda con Save the Children

Rovira y Clara Lago, seguro que quieren que su vivencia con Save the Children, sea tan vista como Ocho apellidos vascos

Rovira y Clara Lago, seguro que quieren que su vivencia con Save the Children, sea tan vista como Ocho apellidos vascos
DANI ROVIRA Y CLARA LAGO CON SAVE THE CHILDREN

Los actores Clara Lago y Dani Rovira han viajado a Cox’s Bazar (Bangladesh) para conocer de primera mano el drama de los Rohingya y el trabajo que está haciendo Save the children en el terreno para ayudar y proteger a los niños y niñas de esta minoría musulmana que ha sufrido los estragos de una violencia cruenta en el que han venido desconcertados y conmovidos ante la brutal situación que ha vivido allí, este pueblo: «Los han matado, los han quemado, han violado a mujeres a niños, han tirado a bebes al fuego o sea cosas como de un nivel de crueldad y de oscuridad de alma que me provoca un shock muy profundo», comentaba Clara Lago.

Clara Lago y Dani Rovira, pareja fuera la ficción desde que se conocieron de Ocho apellidos vascos, están de lo más comprometidos con temas sociales de lo más variados que van desde las causas sociales injustas con niños y adultos, animales… Durante una semana, los dos compartieron conversaciones tanto con familia de refugiados como con trabajadores de Save the children que colaboran allí.

Los protagonistas de Ocho apellidos vascos han vuelto del campo de refugiados muy impresionados con un compromiso firme: poner nombre a los que no lo tienen.

Clara Lago es shock casi, por decirlo de alguna manera, quiere hacer sentir lo que los demás no podemos imaginar: «primero, el nivel de violencia y de crueldad con la que se ha tratado a gente que se le ha echado de sus casas… yo es que no concebía que eso se pudiera hacer», declaraba Lago atónita.

A pesar de haber vivido este gran drama, la población Rohingya tiene unos sentimientos tan positivos que dan una lección en vida como ha podido comprobar Dani Rovira, algo que le ha maravillado: «La energía, la paz, el amor, la bondad y no sé la pureza que desprenden estos niños habiendo pasado por lo que han pasado que aún me convence más de la pureza y lo importante que es proteger la infancia».

Dani Rovira se ha volcado en los niños que se ha encontrado durante este viaje solidario y quiere ser más altavoz que el que sacaba en la película que le catapultó a la fama en aquella recordada imagen de la manifestación en la que se convertía en un líder de muchos jóvenes vascos en la cinta de Emilio Martínez-Lázaro: «Luego haber conocido un pueblo como los rohingyas que me parece que son luz, que son niños que sienten que tienen hambre y que tienen sed, que si les haces cosquillas se ríen, que tienen nombre. Creo que esto debería ser una ventana y ser una ostia en toda la cara de aprendizaje para mucha gente y para nosotros los primeros».

Seguro que a Dani Rovira le gustaría que más de ocho millones de personas vieran y escucharan, como hemos hecho con Ocho apellidos vascos, esta realidad que viven los más desfavorecidos.

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