Esté uno a favor o en contra, es información y sin embargo se oculta. Y se tapa desde todos los ángulos y posiciones políticas. Curioso.
La agresión en Barcelona al presidente de Hazte Oír, Ignacio Arsuaga, con motivo de la puesta en marcha del autobús de su organización vuelve a poner en la picota no sólo la libertad de expresión, sino la seguridad de un grupo de personas que, independientemente de lo polémico o no de su mensaje, no pueden moverse libremente por el territorio nacional.
El presidente de Hazte Oír recibió una especie de pedrada cuando atendía a los medios de comunicación y más adelante simpatizantes y miembros de la organización tuvieron que refugiarse en un bar ante el intento de agresión de un grupo de auténticos exaltados que, entre otras lindezas, gritaban:
¡Asquerosos, machirulos!
Finalmente, la Policía, no sin esfuerzo, pudo disolver la manifestación, aunque ya por la noche los radicales volvieron de nuevo para seguir profiriendo insultos y quemando material de la organización.
