El periodista experto en sucesos Nacho Abad está siendo uno de los más críticos con la gestión del caso de la muerte del joven futbolista Álvaro Prieto. Desde el descubrimiento del cuerpo del cordobés de manera fortuita por un reportero de Televisión Española, el asunto ha conseguido impactar en la sociedad tanto por su tratamiento mediático como por la exposición de los hechos y el reparto de responsabilidades por parte de las distintas instituciones implicadas.
Abad, pone el foco sobre los responsables de la investigación. En concreto con el Delegado del Gobierno en Andalucía Pedro Fernández quien aseguró ante los micrófonos de la emisora de radio autonómica que había una vídeo correspondiente a la cámara de seguridad de una gasolinera en la que se ve al joven saltar a un tren parado y sujetarse a la catenaria lo que le provocó la descarga eléctrica que fatalmente acabó con su vida.
«¿Por dónde entró a la zona? ¿Saltó al techo del tren desde el puente que había encima? ¿Es posible escalar al techo de un tren que tiene cuatro metros de altura?», se pregunta Abad en su artículo de El Debate. En el propio texto incluye la reflexión de un sindicalista de Renfe, en concreto de la CGT (Confederación General del Trabajo) que le responde de manera tajante a estas preguntas: «Imposible. No se puede escalar un tren desde el suelo al techo».
Abad, continuando con la teoría mantenida por el Delegado del Gobierno en Andalucía, se plantea la siguiente cuestión: «¿Pudo permanecer el cuerpo en la parte superior del tren sin que nadie lo viera desde el puente cercano o sin que los drones lo detectaran?». Lo cierto es que, todo parece apuntar a que, tras recibir la descarga que acabó con su vida, el cuerpo de Álvaro se precipitó entre dos vagones y allí permaneció el cadáver hasta que fue descubierto el lunes.
A renglón seguido, Abad se plante dos de las cuestiones que más han coleado sobre el asunto: ¿por qué rechazó Prieto el cargador que les ofrecieron los trabajadores de la estación de Santa Justa? y ¿por qué decidió saltar al techo de un tren?. Son dos cuestiones que, posiblemente, queden sin resolverse ya que es difícil ponerse en la mente del joven y aventurar por qué tomó decisiones tan aparentemente poco razonables.
Por último, en el planteamiento de las cuestiones Nacho Abad no evita poner el dedo en llaga lacerante que supone abrir un melón triste desde el punto de vista del funcionamiento de los resortes del Estado: ¿La Policía buscó bien a Álvaro?. El propio Abad en El Debate asegura que se inspeccionó el tren eléctrico por dentro, vagón a vagón, el pasado domingo por la noche, pero no entre los vagones lo que hace poner más en duda una labor sobre la que aún no se ha pronunciado de forma crítica la Policía Nacional.

